
¿Qué es 'La piel que habito'? ¿Un síntoma de agotamiento del ángel caído o un nuevo click en la rueda dentada del almodovarismo? ¿Es una comedia con matices de película negra? ¿Una película negra con tintes de ciencia ficción? ¿Qué es 'La piel que habito'? ¿Es una película para lucimiento de Antonio Banderas? ¿Supone el nacimiento de Elena Anaya como estrella?
'La piel que habito' se queda siempre a mitad del camino, en la encrucijada entre uno y otro género, una película en la que Almodóvar le sigue dando vueltas al 'leit motiv' de su cine: el deseo, que para él debe ser lo único que mueve el mundo.
Ahora se ha decidido por sofisticar las tramas y darles un aire más intelectualoide a sus personajes, unos personajes que ya no consumen anfetaminas, sino opio, que leen a Alice Munro, escuchan a Concha Buika y se inspiran con las esculturas de Louise Bourgeois.
El tiempo pasa, también para Almodóvar, y su sutileza a veces pasa inadvertida. Por si acaso, seguiré quedándome con aquel primero que me hizo reír y con el que después me invito a pensar, no con éste.







