La Coctelera

Categoría: cajón de sastre

28 Marzo 2013

Tant de bo poguera fer-te un bes sense cometre cap delicte... Tant de bo una carícia fóra suficient per apagar tots els plors que la mala sort ens va causar. Tant de bo els teus sospirs cridaren com a bojos desesperats per amar sense control.
Fins i tot, quan tanque els ulls t'hi veig. T'has ficat tan endins... Recorda totes les vegades que vam jugar sense por, sense silencis dubtosos... Mira cap a l'horitzó dels teus ulls, agafa els sentiments i dus-los sempre amb tu...
Has d'acomiadar-te d'aquells que et van acompanyar, has d'oblidar les vegades que el cor va deixar de bategar... No permetes que els teus ulls dolços com la mel es facen petits mullats per l'aigua salada...
Deixa'm ser la tovalla que seca les teues mans recent rentades... Deixa'm ser el flaix de les teues fotografies i cada punt dels teus escrits. Estalvia en plors el que invertixes en felicitat... Deixa que passe el temps, deixa que passe lentament per a poder compartir-lo sense pressa..

A veces es imprescindible maridar dos obras de arte, como este timelapse de Marsel van Oosten y la maravillosa poesia 'Si Poguera' de Vicent Andres Estellés.

27 Marzo 2013

En tiempos difíciles, tendría que volver la solidaridad. Bancos de tiempos, trueques... Buscar soluciones globales a problemas particulares y como decía el Capità Enciam partir siempre de la premisa: "Los pequeños cambios son poderosos".
Me he encontrado con la historia y quería compartirla. Este tipo de cosas, pequeñas, ayudan a mejorarnos como personas. La idea la divulgó Luciano de Crescenzo en su libro: "Un caffè sospeso".

Existe una hermosa tradición en el barrio napolitano de la Salud. Cuando alguien se siente feliz por alguna razón, entra en un bar, pide un café y paga dos. El segundo lo deja pagado para otro cliente, es lo que se conoce como el 'caffè suspeso', el café pendiente. Después alguien, sin dinero para permitirse ni un café, llegaba al bar,  y preguntaba si habia algún café pendiente. Siempre lo había. Un pequeño y poderoso detalle de solidaridad.

31 Diciembre 2012

Todos los días pueden ser iguales. Te da la impresión de que en cada hora de cada día, cada semana de cada mes y en todos los del año, la luz se te escapa de entre las manos. Amanece nublado y el sol nunca acaba de desperezarse, ni un atisbo de luz con el que alegrar el corazón que late cada vez con menos intensidad.
Ha sido 2012 un tobogán de emociones, una espiral que cada vez complicaba más la situación, el ánimo y las ganas de salir adelante, hasta que en los últimos meses apareció el sol y empezamos a ver la vida en colores.
Y con todo ello hemos aprendido. Ahora podemos valorar mucho más a quienes tenemos al lado, puedes sentirte muy próximo, abrir los ojos y comprobar que al otro lado se encuentra aquella mirada que hasta hace poco estaba perdida.
Resulta complicado valorar lo que tienes hasta que no lo pierdes. Rotundo y cierto. Todo se puede complicar en un segundo y rehacer el camino te llevará tanto tiempo y tanto dolor, que a veces no estás seguro de tener el suficiente valor ni si el regreso es por la senda correcta.
Pero el final siempre vale la pena, porque creces con la adversidad y te haces más fuerte. Apostado junto a la ventana de la cocina de casa, recuerdo lo vivido y ahora me siento bien. Vuelvo a leer la frase escrita en esa pizarra que nos ha servido de inspiración durante estos últimos diez meses: "Al final todo sale bien y si no sale bien es que aún no es el final".
Es una máxima que nos sorprendió cuando vimos 'El exótico hotel Marigold' y nos la hemos quedado para siempre. Era un resquicio de esperanza y nos aferramos a ella, era un punto de partida y ahora sabemos que es una manera de entender la vida. Principio y final, el nuestro ha sido feliz y no voy a pensar en cómo hemos llegado hasta aquí, a pesar de haber vivido el año más duro de los que recuerdo.
El amable recepcionista del hotel Marigold recuerda a sus huéspedes que la vida es "como una ola" que te derriba si te resistes, pero si te zambulles en ella, siempre te lleva a otro lado. Contemplo la pizarra y me siento como él.
Albert Einstein nos recordaba que hay dos formas de ver la vida: "una es creer que no existen los milagros, la otra es creer que todo es un milagro". Y así es.
Durante la cena de Nochebuena, nos dimos cuenta de que todo lo habíamos hecho bien. Es una buena manera de acabar con todo y de empezar de nuevo.
Ahora imagino el futuro como una postal de Alessandro Baricco. Vas caminando cerca de la orilla y tus huellas, precisas y ordenadas, se sellan en la arena y al día siguiente sabes que no queda nada:

"El mar borra por la noche. La marea esconde. Es como si no hubiera pasado nunca nadie. Es como si no hubiéramos existido nunca. Si hay un lugar en el mundo en el que puedes pensar que no eres nada, ese lugar está aquí. Ya no es tierra, todavía no es mar. No es vida falsa, no es vida verdadera. Es tiempo. Tiempo que pasa. Y basta".

Y así quiero que sea a partir de mañana.

Antonia Font - S'alegria des Conill

La foto es mía, pertenece a esta galería de Flickr

6 Diciembre 2012

Los escritores son famosos por descubrir cosas que los distraigan de su trabajo.

Recordé una historia sobre un colega del Times de nombre Meyer Berger, quien después de quejarse de manera interminable ante su esposa por su incapacidad para terminar un artículo para una revista, la oyó decir una mañana que lo iba a dejar solo en el apartamento por el resto del día y que cerraría la puerta con llave al salir y se llevaría también la llave de él.
La esposa le dijo que cuando regresara, en la tarde o al anochecer, esperaba que hubiese terminado su artículo y agregó que no tenía nada más que pensar, pues ella ya se había ocupado de todas las tareas domésticas; había lavado los platos del desayuno, le había preparado el almuerzo y había limpiado el apartamento; hasta las ventanas habían sido lavadas, de lo que se había encargado un día antes una compañía especializada. Ocho horas después, cuando la esposa regresó, encontró a su marido sonriente y aparentemente complacido de tenerla en casa. Sin embargo, descubrió que aunque no había escrito ni una página, todas las piezas de plata que tenían estaban organizadas en la mesita auxiliar o en el aparador, relucientes y recién pulidas.

Vida de un escritor. Gay Talese

4 Diciembre 2012

 Desde la perspectiva que le dan sus 73 años, Xavier Rubert de Ventós nos cuenta que la vida va más de sexo que de amor. Cuenta que lo importante para pasárselo bien es dejarse ir. "Una de las maneras de encontrar la felicidad es no buscarla", insiste un tipo que es un genio, pero no tiene nada de loco y que disfruta con las pequeñas cosas.

Había leído alguno de sus artículos en prensa y no entendía cómo un filósofo, profesor universitario y catedrático de estética podía haber caído en las redes de la política durante diez años. Un tipo listo secuestrado durante tanto tiempo. No me cuadraba.

Anoche en 'El convidat' descubrí a una persona lúcida, un tipo que nos recuerda que la vida va "de sexo, no de amor"y que pasárselo bien en la vida significa "salir de ti mismo y quedarte fuera" y que en lugar de estar "comiéndote el coco" se trata de "disfrutar del placer intenso".

"Una de las maneras de encontrar la felicidad es no buscarla, quedarse al pairo. Suficiente para que te arrastre, pero no lo suficiente para que vuelques...".

En tiempos complicados como éstos, quedarse 'al pairo' es una buena solución, nada que ver con quedarse a merced del viento. Rubert de Ventós es independentista y defiende la hispanidad. "No es un lío", tal y como se explicó en un antiguo artículo de 2011 que hoy rescato.

El esteta considera que su desazón frente al nacionalismo catalán "no era tanto una cuestión ideológica como de método" y admite que deseaba para su país "esa interdependencia (soberanía) que ejercen y con la que operan hoy los estados".

Considera que en los noventa ese era un sueño de "cuatro gatos" nostálgicos o visionarios, pero que ahora se va transformando en un horizonte plausible al menos para nuestros nietos.

"Somos un país lo bastante grande para ser relevante, competitivo y políticamente viable... Para mantener ese estatus, eso sí, es imprescindible un Estado tan in(ter)dependiente como los demás; un Estado con el que Catalunya dejaría de ser percibida desde España como un peligro, como un estorbo...".

Rubert de Ventós recordaba en su artículo que Catalunya no puede sobrevivir a la intemperie de la globalización, la inmigración y el desempleo con "un brazo atado a la espalda del actual sistema de financiación".

Nunca es tarde para descubrir a un genio que hasta ahora me había pasado inadvertido. Me quedo con su referencia sobre la vida y la mejor edad:

La mejor edad de la vida son los cuarenta. La vida tiene como un proceso de experiencia creciente y de vitalidad declinante y hay un momento donde estos dos momentos se cruzan. Tienes bastante experiencia y aún tienes vitalidad, no la vitalidad sin experiencia ni la experiencia sin vitalidad. En mi caso fue en los cuarenta, cuando tenía todas las potencias y era lo puta que se tiene que ser para sobrevivir mínimamente. El momento de la sincronía, de la sintonía y de la relativa buena instalación del cuerpo...

15 Noviembre 2012

 Todos conocemos a alguno, muchos a más de uno. Tipos jóvenes y talentosos, con experiencia y recursos ilimitados. Cuando veamos el vídeo, maldeciremos el momento y seguramente también el lugar en el que vivimos. Recordaremos tiempos pasados y evocaremos que el futuro será más complicado sin ellos.

Algunos se han visto abocados a fregar platos para pagarse sus estudios, otros a ejercer de amos de casa de su pareja en la que el otro miembro sustenta económicamente el proyecto vital. Los muchos se han visto obligados a deambular por medios de comunicación, cobrando miserias, siempre con falsas promesas de contratos que nunca se hacen realidad y los menos habrán triunfado después de unos cuantos años picando piedra.

Todos ellos lejos, fuera de aquí. En Estados Unidos, en Indonesia o en Brasil. Allá, nunca aquí. Expatriados, escarbando en la tierra prometida, buscando alguien que confiara en ellos. Capacidad, talento y muchas ganas de trabajar.

Al final, aunque el camino sea una madeja sin fin, siempre acaban encontrando la salida del laberinto. Atrás habrán quedado sufrimientos, mucho tiempo lejos de casa y la rabia de que el país en el que se criaron y se formaron nunca confió en ellos.

Esta es la historia de una generación de periodistas con amplitud de miras y que, aunque sea lejos de aquí, triunfará. Algún día.

La historia la he rescatado del blog de Alberto Arias. A Antonio Pampliega lo podéis seguir por twitter . Aqui teneís su blog

 

1 Mayo 2012

Notas que algo no va bien cuando el corazón simplemente se limita a latir, mecanicamente. Pulsaciones mínimas. La tarde se escurre lentamente en el segundero del reloj de la cocina. Tic, tac. Un sol tibio de primavera y unas nubes amenazantes de lluvia. Todo igual. La cabeza sigue aturdida por el sonido del ventilador del ordenador y vuelta a empezar.

Respiras. Una suave respiración para que nadie lo note. Ya poco importa que te duela el alma, da igual, simplemente nota como el aire va inflando poco a poco tus pulmones. Más que respirar, lo importante es no molestar, el resto ya se irá mejorando en sucesivas sesiones.

ぐそ サカトミ en Instrucciones de uso

12 Abril 2012


Spring, originally uploaded by Paco Avila.

Ni la ves, ni siquiera la intuyes, pero imaginas un haz de luz lejano y con ello ya te sientes bien, te ilusionas. Sueñas con una remota posibilidad y te despiertas con una sonrisa.

"Voy a hacer una pregunta", dijo el rey Milinda al venerable Nagasena. "¿Puedo contestar?". Nagesena dijo: "Por favor, haga su pregunta".

Dijo el rey: "Ya he preguntado".

Contestó Nagasena: "Ya he respondido".

Dijo el rey: "¿Qué respondió?"

Nagasena dijo: "¿Qué preguntó?"

El rey dijo: "No pregunté nada"

Nagasena dijo: "No respondí nada"

(Sabiduría Zen)

¿Es un punto de partida, un inicio, el principio de lo que tiene que ser un gran final?

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