La máxima es que en tiempos de crisis siempre aparecen oportunidades. Hablando de personas, en tiempos de dudas aparecen mentes lúcidas que nos invitan a descubrir el optimismo que todos llevamos dentro para sacar lo mejor en estas situaciones complicadas.
En pocos meses ha descubierto a Emilio Duró, aquel tipo vitalista que nos enseñó que la mente sólo ve lo que lo quiere. Hoy descubro a Víctor Küppers, un profesor universitario que nos da una receta similar: las personas nos movemos por la ilusión.
La visión de la jugada de Küppers está muy próxima a la de Duró. Todo lo explica a partir de la ecuación:
valor profesional= (conocimiento + habilidad) multiplicado por la actitud.
Cree que la diferencia entre los mediocres y los grandísimos radica en la forma de ser. Dice que vivimos de lo que transmitimos, porque al final nuestra vida es de relaciones, nuestra cadena de relaciones depende de lo que uno transmite y transmite lo que lleva dentro.
Y se hace suya una máxima del cardiólogo Valentí Fuste: Vamos por la vida como si fuéramos en una lavadora y a veces hay que salir, pararse y pensar, porque estamos en un mundo de taraos.
¿En qué hay que pensar? En qué quieres en la vida y cómo conseguirlo. Esto hará que usted tenga salud, física y mental, porque el problema es la ansiedad: se nos empieza a caer el pelo a partir de los 45, los infartos se producen a partir de los 43...
Y al final, explica Küppers, en la vida nos damos cuenta de las cosas, tarde. Los coches van con gasolina y las personas con ilusión. Sólo transmites alegría cuando tienes ilusión.
Nos movemos por ilusiones y las mejores cosas de la vida son gratis:
- Coger el coche e irse con los niños a jugar en la playa.
- Subir a la carretera de les Aigües y ver cómo amanece en Barcelona.
- Volver a ver el vídeo del 2-6.
En el fondo, Küppers desea que las personas vayan a 30.000 vatios, porque lo que te hace grande es tu forma de ser, siempre que transmitan "honestidad y confianza".







