
Es una premisa básica. La masa, cuando intuye que la quieren manipular, responde siempre en sentido contrario. Es lo que ha ocurrido en estas elecciones del Barça y hay dos ejemplos claros.
El primero es cuando apareció la información sobre la implicación de Rosell en un turbio asunto en Brasil. Las pruebas parecieron tan inconsistentes para el gran público que al día siguiente, la sede electoral de Rosell logró un récord de adhesiones.
El otro ejemplo ha ocurrido hoy. A falta de confirmación oficial, Rosell será el nuevo presidente del Barça, y lo será por los apoyos de todos aquellos que no han querido estar de acuerdo con ese juego de tres contra uno que les han propuesto Ingla, Ferrer y, en menor medida, Benedito. La reacción ha sido fulminante.
Los socios del Barça han convertido en Sandro Rosell en nuevo presidente por una abrumadora mayoría. Se trata del presidente que ha recibido más votos de la historia. Si se confirman los resultados de la encuesta, como seguramente será, hay un dato para el análisis sociológico: Más del 70 por ciento de los socios habrán votado rupturismo, en contra de lo que encarnaba Laporta.
Pero es más, el candidato que apadrinaba Jan será el último clasificado. Que después de que el Barça haya conquistado siete títulos, los socios voten en contra de las opciones más continuadoras, demuestran que en este club, las lógicas no existen.
Yo también hubiera votado a Rosell (no soy socio), pero lo hubiera hecho por descarte. Descartaba a Ferrer y a Ingla, por este orden, y no hubiera apostado por Benedito, por aquello del voto inútil.
Dicen que por primera vez el presidente del Barça será conocido por su nombre, no por su apellido. Se abre una nueva etapa, si Sandro es capaz de igualar en los próximos seis años los títulos del Barça de Laporta, el cambio habrá sido bueno, sino siempre queda la posibilidad de mirar hacia atrás y elegir entre los tres. Entonces, yo me hubiera quedado con Benedito.
La foto es la edición digital de mundodeportivo.








