
Como Samuel Aranda (Santa Coloma de Gramenet, 1979); Guillem Valle (Barcelona, 1983); Diego Ibarra (Zaragoza, 1982), Maysun (Zaragoza, 1980) o Antonio Pampliega, entre otros muchos. Manu Brabo (Gijón, 1981) es el último en llegar a ese club. Uno vive en Islamabad, otros se instalan en Siria o en Libia, allí donde les llama la sangre y la posibilidad de progresar, invirtiendo un dinero que a veces ni tienen.
Alguno tiene su base en Bangkok y todos se han visto obligados a irse de España y a ofrecerse a los medios internacionales para poder subsistir.
Son supervivientes, buscavidas. Tipos curtidos en la miseria. Rápidos disparando, eficientes trabajando y que han tenido que vender su talento donde lo valoran.
Leo la historia de Manu Brabo, un reportero asturiano que acaba de ganar el Pulitzer de fotografía por un trabajo en Siria para Associated Press.
Brabo se tuvo que ir porque en España, a lo sumo, le ofrecían fotografiar motocicletas. Como sus compañeros, es 'freelance', no tiene nada garantizado, ni sueldo, ni seguro, tampoco chalecos antibalas ni casco.
Son ideales para los grandes medios. Trabajan a tanto la pieza, sin compromisos, sin gastos, sin seguro y se ofrecen al mejor postor. Desde siempre los mejores postores son los medios internacionales, en España la crisis es la excusa elegida para recortar gastos y cabezas. ¿Una fuga de talentos? No, los talentos se dan la fuga.
La foto de Manu Brabo es con la que ha ganado el premio Pulitzer.






