La Coctelera

Categoría: fútbol

14 Mayo 2013

Era el título que tenía que recuperar y el Barça lo ha conseguido. Una Liga plagada de dificultades, basada en una maravillosa primera vuelta y también en la inconsistencia del Real Madrid, que aún parecía estar celebrando la anterior y, cuando se dio cuenta, ya la había perdido. Un campeonato presidido por los problemas de salud de Tito Vilanova y de Abidal, también con el interés por comprobar cómo iba a reaccionar el equipo después de la marcha de Josep Guardiola, quien había marcado una época en el Barça y en el fútbol mundial.

El inicio fue tan espectacular, dio la impresión de haber ganado la Liga en noviembre, que después todo fue demasiado pronto cuesta abajo. La excelencia mostrada por Leo Messi ha enmascarado muchos de los males del equipo, unos problemas que ya fueron muy visibles en la recta final de la temporada cuando la categoría de los rivales aumentaba.

Los meses sin Vilanova fueron un largo camino sin liderazgo. Se aseguró la Liga a costa de evitar rotaciones entre los titulares, quienes acumularon tantos minutos que al final sus piernas y sus cabezas ya no respondían de igual manera.

La Liga es un gran premio, pero no puede esconder la realidad. El equipo necesita regenerarse para seguir creciendo y existen dudas razonables sobre el técnico, un entrenador perseguido por una cruel enfermedad que ha lastrado su capacidad. La incógnita reside en si Vilanova se siente con las fuerzas necesarias para seguir adelante o si da un paso hacia el lado. En todo caso, visto el perfil poco intervencionista del equipo directivo, la decisión parece más de Tito que de Sandro. El otro caso pendiente, el de Abidal, parece que el defensa francés tiene sus días contados como jugador profesional del Barça.

A pesar de haber cerrado el campeonato con brillantez, la campaña no ha sido muy placentera ni en ámbito deportivo ni en el institucional. Desde el anuncio de Víctor Valdés negándonse a renovar su contrato hasta la intempestiva operación de Carles Puyol. La venta de entradas a bajo coste a seguidores señalados por los Mossos d’Esquadra ha sido uno de los grandes errores de la directiva de Rosell.

Para el año próximo, el equipo necesita más rotaciones, repartir más los minutos, disponer de más opciones en ataque y más fiabilidad en defensa. Queda por resolver el encaje en el equipo de Cesc Fàbregas, si ha llegado el momento de darle galones a Cristian Tello, evaluar la evolución de Alexis y conocer los motivos por los cuales Pedro ya no es el que era. El otro delantero, David Villa, parece que ha cumplido su etapa como azulgrana y el que seguramente vendrá, Neymar, es un jugador que genera tantas expectativas como temores ante el reto de estrenarse en Europa.

Habiendo jugado a gran nivel, Busquets no ha estado de matrícula de honor como en los años anteriores y, además, Alex Song no ha tenido ocasión de demostrar que se le fichó para restarle minutos. A Xavi se le ha hecho muy larga la temporada e Iniesta ha sido el mejor de la media, manteniendo una buena línea, aunque un punto por debajo en cuanto a excelencia. Thiago es imprevisible y Dos Santos no ha aportado nada.

El gran problema del Barça es la defensa, la línea menos fiable y que seguramente ha lastrado el juego del equipo. No sé de quien es la frase: “El ataque gana partidos, la defensa campeonatos”, pero no es aplicable a lo ocurrido esta temporada en el Barça. La mejor noticia fue la incorporación de Jordi Alba, un lateral con alma de delantero. Él ha sido el mejor fichaje. En el resto de la defensa, muchas dudas. Alves se ha mostrado superior en ataque, pero inconsistente en defensa; Adriano ha pasado muchos partidos lesionado y Abidal, a causa de su grave enfermedad, apenas ha jugado.

Para comprender las dudas en defensa, hay que fijarse en el grupo de centrales. Gerard Piqué es el que más ascendiente ha tenido. Ha ejercido muchas veces de capitán en la sala de prensa y en el campo ha sido irregular, muy irregular. A su lado, la pareja más fiable la ha formado con Javier Mascherano, hasta que el argentino se lesionó en la rodilla. Puyol ha sido más noticia fuera (la lesión o su pretendida marcha al Milan) que dentro del campo, mientras que el que tendría que haber sido un gran año para Marc Bartra se ha convertido en una temporada de dudas. Pasó de no jugar a ser titular en los dos partidos de la Champions, incongruente. También apuntaba, y apunta, muy alto Martín Montoya, pero sus apariciones son muy esporádicas.

Y para redondear la ‘sit com’ está Víctor Valdés. Descolocó a todo el mundo cuando su representante emitió un comunicado anunciando que no iba a renovar su contrato (acaba en 2014). Valdés se quiere ir, pero aún no ha explicado por qué. Tampoco Puyol, el capitán, ha explicado por qué decidió someterse a una operación quirúrgica que no estaba programada. Demasiado ruido.

El Barça ha recuperado la Liga, su cuarto campeonato en cinco años, pero no es el equipo dominador que era. El Bayern de Múnich le desnudó totalmente en Europa y el Barça haría bien en reforzar su proyecto para volver a estar en lo más alto y no recuperar conceptos del pasado como la autocomplacencia.

24 Abril 2013

Sin traumas y con la cabeza fría. Ha llegado el momento de las decisiones, de retocar para volver a ser competitivo, de confeccionar un proyecto a partir del próximo éxito: del título de Liga que se concretará en unos días. El valor de lo conseguido por el maravilloso Barça debe ser el punto de partida, más allá de personalismos, de ganadores y de perdedores, ese mal endémico que ha envenenado al barcelonismo cuando han gobernado unos y han hecho oposición los otros y viceversa.

No es la hora de recriminaciones, sino de buscar soluciones. No es la hora de olvidar al mejor Barça de siempre, un equipo que ya está en los libros de la historia del fútbol. Es el momento de la responsabilidad sin que tiemble el pulso y va a resultar muy complejo. Porque complicado será decidir el futuro del entrenador cuando Tito Vilanova ha estado en otra lucha más importante durante muchos meses y el equipo bastante mérito ha tenido lidiando con la orfandad de estar sin su entrenador y sin otro referente, Eric Abidal.

En el plano emocional la directiva de Sandro Rosell no podía tomar decisiones entonces. Ningún barcelonista se lo hubiera perdonado nunca al presidente. Pero ahora hay que decidir y fichar. Saber con quién te quedas, quién se tiene que ir, quién vendrá y rehuir todas las comparaciones, las deportivas y las personales.

El Barça se tiene que reconstruir sobre una base sólida, admitiendo con normalidad que ya no es el mejor equipo del Mundo, pero sabiendo que cuenta con jugadores de primerísimo nivel y con Leo Messi, el mejor de todos. Mirar hacia el campo y al banquillo y tener las ideas muy claras, esa es la clave.

Históricamente las transiciones en Can Barça son complejas. Ahora estamos ante una de ellas y tres años después, en mitad de su mandato, ha llegado el momento de que Sandro Rosell pase definitivamente a la acción, de que todos los barcelonistas asuman la cruda realidad vivida anoche con el 4-0 ante el Bayern de Múnich y cuanto antes se asimile la nueva situación, será mejor para todos.

Y habrá que comenzar a hablar desde el número uno hasta el once. De Valdés, de si conviene fichar a ese central que compense el equipo o de si hay plena confianza en el emergente Bartra; de analizar el papel de Xavi Hernández o de revisar el de Puyol; de si ha llegado el momento de aprovechar la oportunidad del mercado y poner en el mismo a Alexis, a Villa o a los dos, de si hay que darle más protagonismo a Thiago, de donde ubicar a Cesc, de Tello, de Song, de todos...

El doloroso 4-0 ha sido el baño de realidad que el Barça necesitaba para emprender una pequeña revolución y planificar su futuro. No es un cambio de ciclo, es la necesidad de darle un nuevo impulso a un proyecto que necesita ser agitado con naturalidad, sin traumas y sin agobios.

La foto es de fcbarcelona.cat

1 Abril 2013

El tipo no es uno más y el libro tampoco podía serlo. Aunque nunca nos hemos referido a aquel primer encuentro, hoy se me ha venido a la cabeza. Fue a finales de los noventa, llegó con una recomendación y me llamó la atención de quién era. Me habló de Enrique Escande, un periodista genial de Efe, quien habia sido su maestro en la escuela DeporTEA; me llamó la atencion su sencillez y me dolió no poder ofrecerle una oportunidad en Efe porque sabía que hubiera encajado perfectamente.

La vida y el periodismo le han dado otras oportunidades y él siempre las ha aprovechado. Vitalista y constante, Ramiro Martín Llanos ha ido cerrando etapas profesionales de la misma manera que se abría otras y ahora estrena libro y a lo grande.

No es “Messi, un genio en la escuela del fútbol” un libro más, un texto trufado de otros textos, un compendio de batallitas contadas con más o menos gracias del futbolista más grande de la historia. Estamos ante un libro bien pensado y mejor estructurado, una apuesta por el rigor y la anécdota, bien escrito y que servirá de referencia para las obras futuras que seguro se escribirán sobre Leo Messi.

Cuando una tarde de febrero nos citamos para hablar de 'Messi, un genio...', a Ramiro le brillaban los ojos. Me interesó el proceso de elaboración y la metodología de trabajo, por qué así y de no otra manera, cuánto tiempo empleó en trabajar sobre el terreno y cómo solventó el miedo a enfrentarse al momento culminante: darle forma a toda aquella ingente información y enfrentarse a la pantalla en blanco de su Mac.

Y el resultado es un excelente ejercicio. Prologado por Ezequiel Fernández Moores -que nadie se pierda su columna semanal en Canchallena, Martín nos traza el camino de Leo, desde Rosario a Barcelona, y la impronta que ha dejado el Barça, sus entrenadores y el espíritu de La Masia en el juego del futbolista. En otro plano, también intuimos el largo viaje que realizó Felipito desde ese potrero en Ituzaingó...

 

Lider fútbolístico del equipo, Messi tenía que ser quien lanzara las faltas directas. Maradona descubrió que Leo chutaba la pelota con un disparo demasiado seco y que ésta no cogía el efecto necesario. “No saques tan rápido el pie del balón, porque ella no sabe donde estás diciéndole que vaya. Deja ir un poco más el pie”. Era una cuestión de información. La evolución de Leo Messi como lanzador de faltas es una muestra de su capacidad de superación. A diferencia de Maradona, un elegido para esta práctica, el rosarino perfeccionó el disparo hasta convertirse en un consumado lanzador.

 

(de Messi, un genio en la escuela del fútbol)

22 Febrero 2013

Más que un plan B, lo que necesita el Barça es más tensión competitiva. Con la Liga decidida desde hace semanas, el equipo parece que se estaba reservando para una ocasión especial y a las primeras de cambio, en una de las grandes citas se ha deshinchado. El partido en Milan lo hemos visto unas cuantas veces en el pasado, aunque con versiones diferentes. Viene al recuerdo la pesadilla del año pasado ante el Chelsea o la sufrida ante el Inter de Mou, pero la última derrota en San Siro adquiere otra dimensión.

En Londres, el Barça avasalló al rival. Instinto asesino en los ojos de los jugadores y sólo la falta de puntería evitó una goleada ante el Chelsea. En la vuelta, hecho lo más difícil, marcar un gol a un equipo que había instalado un trolebús en su área, falló en los detalles: una jugada mal defendida antes del descanso y con un jugador más; y un penalti errado por Messi.

Ante el Inter de Mou, el recuerdo es el del mal arbitraje de Benquerença en un partido en el que el Barça se adelantó en el marcador. En la vuelta, todos sabemos cuál fue el error: un exceso de adrelina en la grada que se traspasó al campo.

Más grave y trascedente me parece la derrota en San Siro. Se repitió el guión. Los delanteros rivales se convierten en marcadores de los defensas del Barça y los azulgrana no encuentran soluciones ante el colapso existente en el centro.

La cuestión está en la diferencia de tensión con la que el equipo afronta los encuentros de la Liga y, claro, el endémico problema que le supone regresar a la Champions tras el parón. No nos engañemos, los goles han escondido muchas veces partidos mediocres del Barça en esta temporada, los goles especialmente de Messi, una bestia competitiva que ha enmascarado las dudas del equipo en ataque.

Pero a Messi se le ve cansado. Mantiene esa indiscutible calidad para finiquitar los partidos, pero se le echa en falta esa punta de velocidad para desbordar, esa capacidad para ofrecer soluciones cuando el partido está en ese punto en el que el balón no corre y los rivales se conforman con el 0-0.

En el fondo, es una discusión conceptual. En determinados partidos, la apuesta por jugar con cuatro centrocampistas, uno de ellos en la banda, ofrece múltiples soluciones, pero cuando llega el colapso, hay que tomar la decisión: ¿Iniesta o Cesc? La otra plaza habría que ocuparla con un extremo. Si Alexis anda con todas las dudas del mundo y Villa, lesionado, en San Siro hubiera sido el momento de Tello, sin problemas.

Después, o antes, está la falta de fiabilidad defensiva. El Barça ahora no construye desde atrás, sino que se destruye desde sus errores defensivos. Jugar con carrileros que tienen el alma atacante supone que los dos centrales y el mediocentro estén obligados a compensar los espacios que se dejan, pero esta temporada no se consigue casi nunca y el número de goles encajados ha aumentado considerablemente.

Podemos aderezar los problemas del equipo con el 'affaire' Valdés y sumarle a ello la supuesta falta de liderazgo desde el banquillo. Ruido, solo ruido, como diría Pep Guardiola.

Desde la temporada 2004-05, el Barça ha caído en dos ocasiones en los octavos de final de la Champions. La primera a manos del Chelsea y la última (2006-07) frente al Liverpool. Eran otros tiempos, desde entonces el crecimiento no tenía fin, ahora ganar es la normalidad y se puede haber convertido en una mala costumbre.

 

PD: La foto es una desaturación de una imagen de AFP

 

9 Febrero 2013

 

Me niego a considerar que todo es producto del 'That's entertainment' importado y que nos lo hemos hecho nuestro con todo lo que supone tunear algo que no es propio. Trivilalizamos la televisión y pasa lo que pasa, de Sálvame a Mujeres y Hombres y viceversa, jugamos con el 'low cost' y transformamos el periodismo informativo, la esencia de lo debería ser, en un juego opinativo a base de tertulias en las que desfilan individuos documentados e indocumentados sin distinción con el único precepto de abaratar los productos y vender sensacionalismo.

La muestra de estos días la tenemos en dos casos. Son dos porque al final parece que todo se reduce a un injustificable vídeo de hienas cuando resulta que es mucho más grave lo visto en otra cadena televisiva. En una conversación reciente con 'culers de piedra picada', acepción que tanto le gusta utilizar a Agustí Benedito, se quejaban de la inoportunidad del video, pero también de la disculpa lanzada por TV3. “Cada día hay cosas querellables en la caverna (madridista) y aquí callamos, pedimos perdón y agachamos la cabeza”. En cierto modo puede dar la impresión de que es así, pero todo parte de un precepto principal: “Si te equivocas, te disculpas” y no de: “Sí, está mal, pero ellos aún lo hacen peor”.

Este tipo de vídeos pseudograciosillos no es el primero que se marcan en el 'Esport Club', un programa inclasificable en el que mezclan información con opinión hasta el punto de que puede resultar desconcertante por muy barcelonista que seas. La excusa puede ser que el programa se emite por 'Esport3', un canal temático deportivo, y no por TV3, pero el mal está igualmente hecho. Con estás prácticas hace tiempo que han dejado de lado el sello de calidad que distingue a la cadena en otros muchos aspectos. En realidad, la información deportiva en los TN se rige por unos criterios, digamos que particulares, dando prácticamente la misma preeminencia a la información sobre el Real Madrid que a la del Barça. La excusa siempre es el interés de la audiencia y la gran cantidad de madridistas que hay en Cataluña.

Esta primera parte de la historia ha merecido muchas horas de televisión, de esa del 'That's entertainment' de la que hablábamos al principios, y hasta una portada con caracteres gigantes por parte de Marca.

 

 

Periodismo oportunista, reacción esperable, de no ser porque en la cadena televisiva de Marca, una televisión privada y al servicio de sus accionistas y de los intereses que consideren más oportunos, dejaron explayarse a uno de sus periodistas hasta el punto de que llegó a decir que le “daban ganas” de ir a Cataluña con “la División Azul”. Nadie fue capaz de hacerle ver la supina estupidez del comentario, ni tan siquiera cuando, envalentonado, pidió el cierre de esa televisión. No tuvo inconveniente en afirmar que Cataluña le caía mal y además que ese vídeo se había hecho con su dinero y con el de todos los españoles, porque esa Comunidad “pidió 5.000 millones de euros más como rescate en agosto y 9.000 millones más ahora”.

A Latigo Serrano le rieron las gracias y el asunto ha quedado olvidado. Nadie le va a pedir que pida disculpas por pensar que la mejor manera del odio que siente es recuperar a la División Azul: “Una unidad española de voluntarios que sirvió entre 1941 y 1943 en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial, principalmente en el Frente Oriental contra la Unión Soviética”, es decir a un grupo de fascistas para intervenir en Cataluña.

 

 

Este tipo de campañas no son nuevas. Telemadrid produjo un vídeo de desprestigio hacia Pep Guardiola y hasta llegó a manipular una imagen para cargar contra Gerard Piqué. La única disculpa que recuerdo fue por parte de TVE por su parcial transmisión de la vuelta del partido de Champions del año pasado .Tan burdo, tan evidente.

En el fondo, unos nos miramos a otros y vemos siempre la paja en el ojo ajeno. En el fondo, la información es el reflejo de lo ocurre en este país, de las dos Españas, de dos mundos cada vez más separados y que juegan con las armas que cada uno tiene a su alcance. 'That's entertainment? Es una vergüenza.

 

 

 

1 Febrero 2013

Es el periodismo de suposiciones. Sospechas que se transforman en supuestas realidades, realidades que generan ruido, el ruido degenera en opinión, la opinión en descrédito y el descrédito acaba con todos, especialmente con la credibilidad de los periodistas.
No sé si Messi esperó a Arbeloa para llamarle 'bobo' y que además lo hiciera delante de la mujer de éste, lo cual sería una falta de educación añadida. Tampoco estaba allí para certificar si le llamó a Karanka "muñeco de Mourinho". No lo sé, pero parece que mucha gente sí y que su credibilidad está por encima de todo.
Recuerdo que a Gerard Piqué lo han señalado unas cuantas veces por sus excesos verbales en el túnel de vestuarios, como a Pepe o a Sergio Ramos. Ruido, suposiciones, filtraciones interesadas.
La realidad se demuestra a partir de pruebas. Hasta ahora lo único que sabemos es que Mourinho esperó a Teixeira Vitienes, después de un partido Barcelona-Real Madrid en el párking del Camp Nou.
Aquella noche un fotógrafo plasmó el momento. No hubo denuncias ni sanciones, a pesar de la evidente intencionalidad del entrenador del Real Madrid.
Viendo la secuencia me viene a la cabeza una microhistoria del maestro Cortázar:

Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.

La foto es de Pere Puntí (Mundo Deportivo)

17 Enero 2013

Cuando el discurso se centra en la duración del contrato o en la elección de Alemania para evitar a Mourinho en la Premier, es que los argumentos se basan en el resentimiento. Pep Guardiola ha elegido el Bayern de Múnich y las razones son múltiples. Los bávaros son un club histórico, con un pasado glorioso (cuatro Champions), unas estructuras magníficas, un buen equipo y una buena cartera. Es un club, un club, no una sociedad dirigida por los caprichos de los petrodólares, donde tendrá todos los medios (más de 250 millones en caja) y también las presiones para sacar adelante un proyecto futbolístico.

Guardiola va a la Liga más saneada que ahora con Pep se pondrá en el escaparate mundial. Todos los clubes, desde el Borussia Dortmund al más pequeño, han felicitado al Bayern por el órdago. Para Pep el reto es el máximo, será su primer salto sin red. Arropado por sus ideas, por sus éxitos y por su fútbol, pero no por el club en el que lo tuvo todo y al que le dio los días de mayor gloria.

Es el del Bayern un proyecto ganador y ya construido, pero que admite retoques para dar el salto definitivo. Se habla de la necesidad de fichar a un par de centrales -uno de ellos español- y un delantero. Lo interesante será comprobar cómo moldea a su gusto un equipo con jugadores talentosos: Ribery, Thomas Muller, Kroos y la evolución de Javi Martínez, Neuer, Mario Gómez, Lahm o Schweinsteiger.

Después está la duración del contrato. Tres años -en el Barça firmó el primero por dos y posteriormente uno a uno- es un buen periodo para poner en práctica un método. Los detractores no entenderán que angustiara al Barça con contratos anuales cuyo anuncio se producía indefectiblemente en febrero, con la tensión general que producía. En ese punto hay que analizar las circunstancias, quién contrató a Pep, qué cambios se produjeron en el club durante ese tiempo y por qué decidió ir de puntillas en sus relaciones con los dirigentes.

Comentar la supuesta “cobardía” de Guardiola al abandonar la Liga “a las primeras dificultades que tuvo” y refugiarse en Alemania para no tener que volverse a encontrar con Mou, es un ejercicio de manipulación absoluta o de desconocimiento supino.

En cualquier caso, el mundo del fútbol estará atento a las aventuras de Pep en Baviera, en una Liga difererente, pero a la que llega dispuesto para revolucionarla. ¿Llegará el tiquitaca a las tierras de Merkel? Ese es el gran reto.

Os dejo una comparativa de la diferentes Ligas europeas y una infografia (vía comparetheleagues.com)

*Wie geht es Jupp? (Cómo está Jupp). Es lo que le preguntó Guardiola a Rummenigge tras conocerse su pase al Bayern

(La foto es una captura de pantalla del Bild)

 

 

 

 

 

 

4 Enero 2013

Hace casi cinco años, la situación estaba más o menos en el mismo punto. Debe ser el carácter que imprime ser portero. Estar tanto tiempo en soledad en momentos de máxima tensión le deben invitar más que a la reflexión a imaginar intrigas en torno a su persona, a ver enemigos por todos los lados y cada cierto tiempo aparecen esos 'tics'.
Víctor Valdés siempre va a contracorriente. A diferencias de las grandes estrellas del gran Barça, él aparenta ser un tipo duro, nada de sensiblerías. Si el núcleo duro del equipo apuesta por continuar, y muchos de ellos incluso por retirarse vistiendo de azulgrana, él se desmarca.
Siempre se siente observado y cuestionado. Asegura que no le sorprende nada, ni siquiera las críticas y que tiene tiempo para decidir sobre su futuro. "La portería del Barça es complicada y no descarto ver otras culturas y otros países". A mi me suena más a amenaza que a realidad.
Todavía recuerdo la jugada que protagonizó hace cinco años, cuando tuvo que renovar su contrato. Cambió de representante (Ginés Carvajal) y a las primeras de cambio las negociaciones tomaron un insospechado ritmo al romperse prácticamente en los primeros días.
Valdés renovó y pasó a cobrar siete millones de euros brutos. Víctor es un magnífico portero para el Barça y tal vez su suerte, también su desgracia, es que no tiene competencia. No se siente agobiado por un meta suplente (Pinto está en la recta final de su carrera) ni tampoco en el filial se adivina un portero con posibilidades.
Está próximo a cumplir 31 años, la mejor edad para un portero. Su contrato no vence hasta dentro de un año y medio y sabe que su perfil es único para el juego del Barça, su juego de pies es maravilloso, pero a veces le falta un poco de cintura.

La foto es de efe

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