
Sin Puyol ni Piqué. Dos bajas importantes, sin duda, aunque si no juegan Van Persie y Walcott, éstas se minimizan. La capacidad del Barça para regenerarse es envidiable. Compruebo las bajas y me viene a la cabeza la final de la Champions de 2009, la de Roma frente al Manchester United y el panorama era bastante más desolador.
Entonces la defensa contaba con bajas tan importantes como éstas y, además, enfrente estaban dos delanteros de primer orden: Cristiano Ronaldo y Wayne Rooney (aunque Ferguson lo desactivara, gracias).
Guardiola improvisó una defensa sin Alves ni Abidal, los dos laterales titulares. Puyol jugó por la derecha y Touré fue el central aquel día junto a Piqué. Sylvinho, que apenas jugó durante toda la temporada, fue el lateral izquierdo, la zona por donde debía entrar Rooney. De aquel partido nos acordaremos todos, recordaremos la exhibición de fútbol del Barça en la final más plácida que recuerdo.
Por eso, al margen de las bajas, el Barça no tiene porqué sentirse agobiado. Sin Puyol ni Piqué, Guardiola alineará a Busquets y a Abidal, no sería descartable, en función de los delanteros que alinee Wenger (es posible que sólo juegue Chamakh adelante), que incluso Milito (sí, sí, Milito) pueda ser el elegido y que Abidal juegue por la izquierda.
Wenger recuperará a Cesc, pero ha perdido una pieza muy importante: Alex Song, que se lesionó en la final de la Carling y es baja. Song es quien barre en el centro del campo, fundamental para la creación de Wilshere y sin el camerunés, los medios azulgrana no sentirán tanta presión ni sus tobillos estarán tan en peligro.
La cuestión será a qué jugará el Arsenal. Los medios ingleses especulan con que Wenger pondrá en juego una medular con cinco jugadores y Chamakh como única referencia delante. Arriesgada decisión. El Barça tiene suficiente con un 1-0, pero necesita un resultado contundente después de los últimos partidos en los que no ha brillado especialmente. Me temo que, por esta vez, no será un duelo entre dos equipos ofensivos, el Arsenal no querrá arriesgarse, aunque la decisión de Arséne es compleja.








