Aquí tenéis mi aportación en el blog de Panenka en la que comento el por qué de la ucronía del número de este mes de la revista. Cruyffistas, es lo que hay:
15 Noviembre 2011
Aquí tenéis mi aportación en el blog de Panenka en la que comento el por qué de la ucronía del número de este mes de la revista. Cruyffistas, es lo que hay:
4 Noviembre 2011

Hace mucho tiempo leí 'El periodista deportivo', la novela indispensable de Richard Ford, que después triunfó por todo lo alto con 'El día de la Independencia', que obtuvo el premio Pulitzer el PEN/Faulkner a la vez, y con 'Acción de gracias'.
Hoy, refugiado tras los cristales de casa, viendo cómo la lluvia entelaba las ventanas, me ha venido a la cabeza la historia de Frank Bascombe. La vida está repleta de personajes como él: simples y a la vez complejos; banales y profundos que un día le regalan inesperadamente con una desconocida sensación de viento en la cara:
Esta mañana he salido de los apartamentos a la playa suave y cambiante y he dado un paseo en bañador y sin camisa. Y se me ha ocurrido que un efecto natural de la vida es cubrirse con una fina capa de... ¿qué? , ¿una película?, ¿un residuo de la piel de todas las cosas que has hecho, sido y dicho y en las que te has equivocado? No lo sé. Pero el caso es que durante mucho tiempo nos cubrimos con esa capa y sólo raramente lo sabemos, a menos que por un motivo o una oportunidad inesperados salgamos de ella -durante una hora o incluso un momento- y nos sintamos repentinamente bien. Y en ese mágico momento uno se da cuenta del tiempo que ha pasado desde que empezó a sentir así. Se pregunta si habrá estado enfermo. ¿Es la propia vida una enfermedad o un síndrome? ¿Quién sabe? Seguro que todos nos sentimos así alguna vez, pues yo no puedo sentir nada que cientos de miles de ciudadanos no hayan sentido antes.
Sólo después, súbitamente, uno se despoja de eso -de esa película, de esa piel de vida- como cuando era pequeño. Y piensa: así debió de ser mi vida una vez, aunque entonces no lo supiera y tampoco lo recuerde realmente. Es una sensación de viento en las mejillas y en los brazos, de liberarse, de soltarse, de ser el faro de guía a los barcos. Y como no ha sido así durante mucho tiempo, esta vez uno quiere prolongar ese momento resplandeciente, ese aire fresco, esa nueva vida, intentando preservar una sensación fugaz, porque quizá cuando vuelva ya sea demasiado tarde, o sea demasiado viejo. Y la verdad es que ésa será la última vez que uno sienta eso en su vida.
El periodista deportivo (The sportswriter). Richard Ford. 1986
25 Octubre 2011

Un hombre vendía gritos y palabras, y le iba bien aunque encontraba mucha gente que discutía los precios y solicitaba descuentos. El hombre accedía casi siempre, y así pudo vender muchos gritos de vendedores callejeros, algunos suspiros que le compraban señoras rentistas, y palabras para consignas, slogans, membretes y falsas ocurrencias...
Fragmento de Cuento sin moraleja. Julio Cortázar
19 Septiembre 2011

Me encantan sus colores, sus postales íntimas, esa manera tan particular y trufada de tímida mirada que te hace ser partícipe de sus momentos. Me gusta su colección de gatos (tristesyazules) y hasta su obsesión por el universo Oliver, por eso es imperdonable que hasta hoy no haya reparado en el título de su blog en el Ara: 'La fonda Almayer'.
Y viniendo de él, al menos yo no puedo dejar de pasar el guiño. De Alessandro Baricco sólo he leído 'Seda' y no me disgustó. Ahora bajo de la higuera para darme cuenta de que 'La pensión Almayer' es el escenario de 'Oceáno mar', otra maravilla de Baricco (que aún no he leído), un universo dibujado, otro mundo de colores y postales íntimas como las que regala Xavi Bertral:
¿Sabes qué es lo más hermoso de aquí? Mira: nosotros caminamos, dejamos todas esas huellas sobre la arena, y ahí se quedan, precisas, ordenadas. Pero mañana, cuando te levantes, al mirar esta enorme playa no habrá ya nada, ni una huella, ni una señal cualquiera, nada. El mar borra por la noche. La marea esconde. Es como si no hubiera pasado nunca nadie. Es como si no hubiéramos existido nunca. Si hay un lugar en el mundo en el que puedes pensar que no eres nada, ese lugar está aquí. Ya no es tierra, todavía no es mar. No es vida falsa, no es vida verdadera. Es tiempo. Tiempo que pasa. Y basta.
30 Agosto 2011
"En el verano de los juguetes muertos", Toni Hill ha creado una maravilla sólo al alcance de unos pocos. El mérito es cómo urde la historia, cómo te lleva hacia donde quiere, cómo te engaña una y otra vez y cómo resuelve las diferentes escenas creadas.
Nada de personajes atormentados, de frío nórdico ni de elementos únicamente salidos del lumpen, sino protagonistas cercanos. Una historia plena de calor y cercanía en la que ofrece un dibujo de la clase aristocrática barcelonesa y de las relaciones paterno-filiales, todo desde un prisma particular y aderezado con una serie de personajes que crean el clima necesario.
Contrario como he sido siempre a los 'best sellers', fanático como siempre me he considerado de la novela negra, Hill ha firmado una novela redonda que hasta deja la puerta abierta para una segunda entrega. Será, sino lo es ya, la revelación de la temporada, él y el protagonista: el inspector Héctor Salgado.
Eso sí, no apto para los que busquen florituras literarias. Mejor el fondo que la forma.
29 Agosto 2011
Reduje tanto mis aspiraciones y deseos para acomodarlos a la realidad, que ya no me quedaron.
André Gidé - Los monederos falsos
