No volveré a mirarle con los mismos ojos. Dani Pedrosa no es un cualquiera, fue campeón del Mundo de 125 y 250 cc y siempre favorito a conquistar el título de la máxima categoría. Pedrosa, 26 años, está apoyado por una gran fábrica (Honda), por un magnífico patrocinador (Repsol) y dispone de los mejores medios para triunfar.
Sabe que todo se consigue con esfuerzo, por eso no entiendo cómo ha sido capaz de pagar (presuntamente) entre 2.000 y 2.500 euros para asegurarse el título de patrón de yate a base de trampas, prestarse a un juego de trileros, del engaño por el engaño y más tratándose de quien es, un tipo que se ha construido una reputación a base de exhibiciones en la pista y la admiración de los aficionados por haberse sabido levantar después de tantas caídas.
La caída de hoy es la que le hará más daño. Ha sido un derrape con un triciclo, peor que si hubiera trucado el motor de su moto o hubiera variado el octanaje de la gasolina.
Ha caído un mito, se ha venido abajo la imagen de un tipo que siempre había parecido honesto y trabajador y todo por 2.000 ó 2.500 euros y la aplicación de la ley del mínimo esfuerzo: un pinganillo y a copiar.
Le honran las disculpas y la admisión del error que achaca a "haber seguido un mal consejo", pero ¿realmente era necesario? Qué lástima Dani!


Pedrosa pide disculpas tras ser arrestado en una presunta trama de compra de exámenes para obtener el título de patrón de yate.