
El encanto es una capacidad abstracta y volver a los orígenes una de las virtudes más grandes. Antònia Font demostró el viernes en Porreres que más allá de las aventures interplanetarias del pasado, está el gusto por la proximidad, por saber de dónde vienes y, como consecuencia, adonde quieres ir. Ese es su gran valor, la capacidad por lucir la pachanga (‘Pachanga total’) sin ser chabacanos, de mezclar lo poético con lo cotidiano y de no olvidar que, no hace tanto, ellos eran un producto de verbena, un hábitat en el que se sienten muy a gusto.
Contrariamente a lo que ocurriría en el noventa y nueve por ciento de los casos en un concierto compartido con ‘Manel’, los catalanes no eran cabezas de cartel, ese privilegio fue para Antònia Font. Ellos fueron los protagonistas, jugaban en casa y demostraron su potencial, a pesar del deplorable sonido que ofrecieron en el parque de s’Hereveta, donde se dieron cita más de siete mil espectadores en el que seguramente será el concierto del verano mallorquín.
Allí estaba Pau Debon, luciendo su particular voz. Es tan difícil adjetivarla como agradables son sus matices. Dulces y potentes, aprovechando al máximo esa dicción mallorquina que engancha, que gusta y que evoca recuerdos. El vocalista es el complemento ideal para los experimentos musicales del gurú de AF. Joan Miquel Oliver es el letrista y las canciones una exteriorización de su mundo.
En ‘Lamparetes’, el último trabajo, Oliver se ha superado. Musicalmente es una joya que mejora sus anteriores prestaciones, aunque claro siempre quedará la opción de como con ‘Batiskafo Katiuskas’, ver si AF se atreve a realizar una versión sinfónica. Sería impagable.
‘Me sobren paraules, agulla, fil de cosir, tisores, estufes…’ Así empezó todo y culminó con ‘Calgary 88’, la canción más grande de ‘Lamparetes’, aunque no la más querida por los incondicionales del grupo, que cantaron ‘Islas Baleares’, oh, yeah! hasta que la voz les aguantó.
Repasaron los clásicos (‘L’univers és una festa’, ‘Astronauta rimador’ o ‘Alegria’), pero se olvidaron de ‘Viure sense tu’ o ‘En s’estiu’. Da igual, a esas alturas del concierto, el auditorio ya estaba totalmente entregado y exhausto.
Los teloneros de AF fueron ‘Manel’. Era la primera vez que los escuchaba en directo y me decepcionaron (#alguhohaviadedir). A diferencia dels Antònia, Manel no es un grupo que se mueva bien en todos los ambientes, para ellos mejor reservar una butaca en un auditorio adecuado y en unas mejores condiciones sonoras. Seguro que entonces tengo una opinión distinta.
Post publicado hace dos semanas en Tumblr.
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