La Coctelera

Categoría: panenka

2 Abril 2012

Con el auge de internet, la tarea de los periodistas ha cambiado radicalmente. Poco queda de aquella tarea original que definía el periodismo como la actividad que consiste en "recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a la actualidad" y menos aún cuando incide en que para obtener la información, el periodista debe recurrir, por obligación, a fuentes verificables o a su propio testimonio.

El nuevo periodismo es lo que pudo haber sido y no es. Muchos periodistas viven la realidad en la distancia y tienen como cordón umbilical con ella las redes sociales, especialmente 'twitter', un sucedáneo de agencia de noticias, siempre muchísimo más rápido, pero pocas veces con fuentes verificables, donde las informaciones se suceden vertiginosamente y que está resultando imbatible.

Leía estos días el análisis de Ryszard Kapuscinki en "Los cínicos no sirven para este oficio" sobre la realidad del periodismo actual:

En la segunda mitad del siglo XX (..) con la revolución de la electrónica y de la comunicación, el mundo de los negocios descubre de repente que la verdad no es importante; y que ni siquiera la lucha política es importante; que lo que cuenta en la información, es el espectáculo. Y una vez que hemos creado la información-espectáculo, podemos vender esa información en cualquier parte. Cuando más espectacular es la información, más dinero podemos ganar con ella.

De esa manera, la información se ha separado de la cultura: ha comenzado a fluctuar en el aire, quien tenga dinero puede cogerla, difundirla y ganar más dinero todavía. Por tanto, hoy nos encontramos en una era de la información completamente distinta...

¿Quién decide lo que interesa ser publicado? ¿Twitter mediante sus trending tópics? ¿Hay que continuar ofreciendo información-espectáculo/basura con la excusa de que eso es lo que demanda la audiencia como demuestran los 'shares'? ¿O seguimos apostando por los productos informativos más baratos: las tertulias; minutos de radio o televisión con pseudolíderes de opinión de tres al cuarto?

Fundamental para el futuro es el camino a seguir. El viejo "nuevo periodismo" es la alternativa. Historias bien escritas, reportajes de calidad, informaciones recogidas a base de conversaciones e intuición, mucha intuición. Siempre se trata de seguir escrupulosamente el proceso: "recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a la actualidad" y de preguntarnos: ¿Qué paso nos hemos saltado esta vez?

A medio plazo, la calidad acabará imponiéndose. Productos trabajados y de calidad, historias reposadas y no tan conocidas. Mi apuesta es el periodismo que representa Panenka, Jot Down o Cuadernos de Basket, un modelo que perdurará siempre que los iniciadores de la idea tengan las manos libres o, en el caso de contar con el apoyo económico externo, la libertad necesaria para seguir creyendo en el proyecto original.

15 Noviembre 2011

Aquí tenéis mi aportación en el blog de Panenka en la que comento el por qué de la ucronía del número de este mes de la revista. Cruyffistas, es lo que hay:

El clan de Johan

28 Octubre 2011

Hasta ahora habíamos recibido comentarios elogiosos, anónimos y nominales, de amigos, conocidos y de saludados. 'Feedback' necesario para alimentar la maquinaría, para validar el proyecto y mejorar en el día a día.

A lo largo de los pocos meses de vida de 'Panenka', hemos recibido el apoyo incondicional de nuestros colegas, quienes han creído en el proyecto tanto como nosotros y nos han ofrecido aliento personal y espacio en sus medios.

Una mañana de verano, en los primeros días del proyecto, comprobamos como 'Panenka' no era un círculo cerrado en sí mismo, sino un producto con más o recorrido. Así nos lo expresó Jordi Puntí.

El creador de la premiada novela 'Maletes perdudes' dedicó en 'El Periódico' su columna a lo que consideraba como "la osadía de Panenka".

Jugaba Puntí con la idea de los elementos imprevisibles en el fútbol y cuando estos "se mezclan con la memoria del juego y nuestras ganas de mitificarlo a través de jugadores equipos". Decía que justo en ese momento es cuanto el fútbol se convierte en "un asunto muy literario" y aseguraba que eso es lo que hace Panenka.

"Panenka es un título muy acertado porque refleja una actitud frente al fútbol" nos dijo Puntí, quien calificó certeramente la pena máxima que lanzó Antonín como "un penalti dadá".

"Luego Panenka no ganó nada más. Estas historias marginales, los equipos con mal fario, los futbolistas anecdóticos, trotamundos o rebeldes atraen a los periodistas que escriben en la revista Panenka", o sea a nosotros y deseó "¡Larga vida a Panenka y su atrevimiento!".

La columna de Puntí, que nos ilusionó, paso un poco inadvertida al gran público por la fecha en la que se publicó (23 de julio), pero la que hoy nos dedica Sergi Pàmies en 'La Vanguardia' es de un agradecimiento eterno.

Panenka, como recuerda nuestro editor Aitor Lagunas en el blog de la revista, pesa 365 gramos, pero hoy Antonín ha engordado unos cuantos kilos más.

Aquí está el texto:

Hasta ahora Panenka era el apellido de un checo conocido por arriesgar más allá de la sensatez al lanzar un penalti. A partir de ahora también es el nombre de una revista mensual sobre fútbol (sólo cinco euros). Es un experimento temerario y, en consecuencia, parece condenado a morir joven (y pobre). Por eso conviene comprarla (yo la encontré en la librería La Central) y leer con voracidad retroactiva sus dos primeros números. Panenka ocupa un espacio que, en parte, coincide con el de los periódicos, pero aporta formatos más extensos, temas atemporales, una estética de la memoria incompatible con las urgencias y un gusto iconográfico que ayuda a interrelacionar referencias. Esta suma de virtudes tiene un nombre: cultura.

Pero, con buen criterio, Panenka no abusa de ese intelectualismo que puede transformar el fútbol en una pesadez. Los principios de Panenka son futbolísticos y no renuncian a una visión granangular, que trenza la anécdota, la teoría, el recuerdo y las excentricidades. Esta suma de virtudes tiene un nombre: literatura. Panenka, sin embargo, no cae en la erudición repelente que, a menudo, abre abismos entre la curiosidad y una futbolfilia esnob. Y esta interpretación de los valores literarios se pone al servicio de muchas arcadias individuales (a veces algo anecdóticas y autoreferenciales) pero también de un periodismo deportivo capaz de entrevistar a figuras del pasado, de analizar el nacimiento de la selección de Sudán (espléndido reportaje de Xavier Aldekoa, corresponsal de La Vanguardia) o de diseccionar la dimensión del agente Jorge Mendes, pieza clave para entender la conversión de toda una industria en un laboratorio de experimentación financiera.

Si aplico criterios racionales, llego a la conclusión de que Panenka tiene demasiada chicha para costar sólo cinco euros y de que, igual que otros felices y fugaces experimentos de la cultura, morirá prematuramente. Si aplico criterios sentimentales, en cambio, pienso que se mantendrá gracias al interés de los aficionados por prolongar la experiencia futbolística más allá de los partidos. Pa

Panenka conecta con una sensibilidad que, en otros formatos, nos ha regalado grandes momentos de literatura futbolística: Vladimir Dimitrijevic, Gonzalo Suárez, Juan Villoro, Ramon Besa, Nick Hornby, David Winner, Alex Bellos, Bernard Morlino, Bill Budford, Eduardo Alfredo Sacheri, Franklin Foer, Josep Maria de Sagarra, Péter Esterházy, Enrique Vila-matas, Pino Cacucci, Manuel Vázquez Montalbán, Carlos Drummond de Andrade, Jonathan Wilson, Eduardo Galeano y tantos otros que no me caben porque el espacio del artículo se acaba.

24 Octubre 2011

Llegados al punto de partida, el planteamiento no es tan sencillo. Si se trata de deformar la realidad para buscar el momento en el que empieza a cambiar el sentido de la historia, lo que cuentas tiene que ser suficientemente conocido para que dé juego. De lo contrario, caes en el error de fabular una ficción, de darle la vuelta a una historia poco conocida y con ello se puede perder todo el encanto.
Por eso, en las ucronías, lo principal es que el lector conozca la historia. No vale la originalidad en el punto de partida, sino en el nudo, lo cual tendrá incidencia directa en el desenlace que no tiene porqué ser tan impactante.
Así se lo planteé al editor de Panenka, Aitor Lagunas, cuando convinimos el nacimiento de una ucronía mensual en la revista. Él era más partidario de historias más originales, pero finalmente convinimos que no tendría sentido escribir ucronías sobre historias poco conocidas.
Por eso en el número cero versioné 'Aquella derrota del Barça en Wembley', en el uno convertí en héroe a un tipo como Julio Cardeñosa, que de haber nacido unos cuantos años más tarde hubiera formado parte del exquisito ejército de centrocampistas, al estilo Xavi e Iniesta.
A Julio le cambié la vida en 'Aquel gol de Cardeñosa contra Brasil', un artículo acompañado por una magnífica ilustración de Alex Santaló que aún se supera más en la última, pero para eso tendréis que esperar unos pocos días.

30 Septiembre 2011

Desde la maravillosa y arriesgada apuesta por la ilustración de portada de Alberto Aragón hasta el reportaje de @xavieraldekoa sobre el estreno de la selección de Sudán del Sur.
Desde el texto de @martiperarnau sobre 'Los misioneros de La Masia', que nos recuerda que sin buenos técnicos no hay ni medianos futbolistas, a la ficción sobre Jorge Mendes de @chemaerrebravo y @JoaoFFVaz con una infografía de @chiquiesteban pasando por un delicioso paseo por el fútbol en Chiapas dibujado por @cesar_sanchez_ y fotografiado por Jordi Piqué.
Encontramos la mano de @rogerxuriach en los retrojuegos o en las twitter broncas, la de @jorgenazar en las curvas de nivel y en la coordinación general y la deliciosa prosa de @javiergiraldo en diversas partes de Panenka.
Allí estará también un texto de Arrigo Sacchi sobre 'el calcio', una entrevista de @adrimedia y @aitorlagunas a Michel Salgado en la que el surf es el protagonista y una maravillosa infografía de Artur Galocha.
Las fotos de Reinaldo Coddou introducen el texto de Rafa Maranhao sobre Uruguay, el pequeño milagro celeste; y la ilustración de @alexsantalo ennoblecen el Delorean dedicado al gran Julio Cardeñosa.
De la entrevista con Mario Götze es difícil quedarse con el contenido o con el continente. @eballester nos cuenta las vueltas que ha dado la vida para el Castellon y para el Villarreal y @vicentchilet recuerda en 'Uno di noi' que Corleone y Fabrizio Miccoli son mucho más que nombres con historias propias.
@carlesviñas escribe sobre el fútbol durante la guerra civil, en un reportaje en el que se estrena uno de los últimos fichajes de Panenka (Alberto Estévez) con un espectacular montaje gráfico.
Mi camiseta de Gabriel Torje es el imperdible texto de @axeltorres y @tonipadilla nos recuerda a aquel maravilloso Partizan de los sesenta.
En una entrevista cedida por So Foot, Fowler admite que le tocó los huevos que Torres se marchara al Chelsea en el último texto de la parte central de Panenka.
En el número uno, hemos decidido darle otro aire a la parte final de la revista, ahora rebautizada como Cajón de Sócrates, donde cabe la quiniela de Jaime Alguersuari, la biografía inédita de Elizondo (escrita por @manueljabois), el este soy yo... ahora con Héctor Alterio (gran foto de Kike del Olmo), la retroportada con la RDA como protagonista y un delicioso cuento de Galdar Reguera (ilustrado por Flavio Morais), entre otras cosas.
Me dejo unas cuantas maravillas más que podéis encontrarla en el número uno de Panenka, que podéis comprar aquí... mientras ya estamos maquinando para el número dos.

21 Junio 2011

 

 

 

 

Criado entre teletipos, ha encontrado su punto de fuga en un jardín de "Caprichosas Margaritas" que cultiva con devoción. Es el más veterano del vestuario, pero su espíritu es de juvenil recién ascendido.

(*) 

 

 Tenía ganas de salirme del carril, pero sin adelantar ni por la derecha ni por la izquierda. Ganas de darle un giro a esta profesión, ver las cosas desde otra perspectiva. Por eso en cuanto surgió la posibilidad de Panenka, no lo pensé ni un segundo. ¿Escribir sobre lo que quieres sin la dictadura de la actualidad, con gente afín? ¿Crear un proyecto desde cero? ¿Crisis? ¿Qué crisis? Me he sentido muy bien acogido desde el primer instante y en cuanto me ofrecí trasladar el género de la ucronía a la ficción deportiva, tanto Aitor Lagunas como César Sánchez, los 'alma máter' del proyecto (hoy realidad) Panenka me abrieron los brazos.  A mi también se me iluminó la mirada. El primer texto, escrito entre el ritmo frenético de la actualidad futbolística y algunos momentos robados al fin de semana, recrea una derrota del Barça en la final de Wembley de 1992 (todo mentira). Así empieza:

 Postes cuadrados cuando tenían que ser esféricos. Jugadores llamados a marcar una época que no pudieron vestir su camiseta porque la dictadura decidió su futuro...

 Me siento orgulloso de formar parte de la familia Panenka. Por un euro, podéis encontrar Panenka (114 páginas) en esta dirección. Como entrenador, Antonin parece un tipo afable. Ya os iré contando.

(*):  Miniperfil publicado en el número cero de Panenka.

20 Junio 2011

El espíritu 'Panenka' from PANENKA on Vimeo.

Nuevos proyectos, adrenalina, respirar, creer, compartir, disfrutar, pensar en que otra cosa es posible, emoción, gasolina espiritual, ilusión... Este es mi último credo:

 

Más en Panenka. Número cero a la venta a partir de las 22:00 horas.

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