
Con el auge de internet, la tarea de los periodistas ha cambiado radicalmente. Poco queda de aquella tarea original que definía el periodismo como la actividad que consiste en "recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a la actualidad" y menos aún cuando incide en que para obtener la información, el periodista debe recurrir, por obligación, a fuentes verificables o a su propio testimonio.
El nuevo periodismo es lo que pudo haber sido y no es. Muchos periodistas viven la realidad en la distancia y tienen como cordón umbilical con ella las redes sociales, especialmente 'twitter', un sucedáneo de agencia de noticias, siempre muchísimo más rápido, pero pocas veces con fuentes verificables, donde las informaciones se suceden vertiginosamente y que está resultando imbatible.
Leía estos días el análisis de Ryszard Kapuscinki en "Los cínicos no sirven para este oficio" sobre la realidad del periodismo actual:
En la segunda mitad del siglo XX (..) con la revolución de la electrónica y de la comunicación, el mundo de los negocios descubre de repente que la verdad no es importante; y que ni siquiera la lucha política es importante; que lo que cuenta en la información, es el espectáculo. Y una vez que hemos creado la información-espectáculo, podemos vender esa información en cualquier parte. Cuando más espectacular es la información, más dinero podemos ganar con ella.
De esa manera, la información se ha separado de la cultura: ha comenzado a fluctuar en el aire, quien tenga dinero puede cogerla, difundirla y ganar más dinero todavía. Por tanto, hoy nos encontramos en una era de la información completamente distinta...
¿Quién decide lo que interesa ser publicado? ¿Twitter mediante sus trending tópics? ¿Hay que continuar ofreciendo información-espectáculo/basura con la excusa de que eso es lo que demanda la audiencia como demuestran los 'shares'? ¿O seguimos apostando por los productos informativos más baratos: las tertulias; minutos de radio o televisión con pseudolíderes de opinión de tres al cuarto?
Fundamental para el futuro es el camino a seguir. El viejo "nuevo periodismo" es la alternativa. Historias bien escritas, reportajes de calidad, informaciones recogidas a base de conversaciones e intuición, mucha intuición. Siempre se trata de seguir escrupulosamente el proceso: "recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a la actualidad" y de preguntarnos: ¿Qué paso nos hemos saltado esta vez?
A medio plazo, la calidad acabará imponiéndose. Productos trabajados y de calidad, historias reposadas y no tan conocidas. Mi apuesta es el periodismo que representa Panenka, Jot Down o Cuadernos de Basket, un modelo que perdurará siempre que los iniciadores de la idea tengan las manos libres o, en el caso de contar con el apoyo económico externo, la libertad necesaria para seguir creyendo en el proyecto original.





