Las situaciones no son comparables, nada es comparable con el horror de una guerra y de la limpieza étnica que se vivió en los Balcanes durante tanto tiempo. Tampoco el quorum es el mismo, allí el 90 por ciento del país estaba a favor de la independencia, pero el procedimiento es extrapolable. En 2008, el Parlamento kosovar declaró unilateralmente la Independencia de Serbia y a partir de entonces, el proceso ha sido imparable, tanto que sólo quedan cinco Estados de la Unión Europea sin reconocer al nuevo país, entre ellos España.

Desde el momento en el que el Tribunal de La Haya, máxima instancia judicial de la ONU, ha dictaminado hoy que la Independencia de Kosovo es conforme al Derecho Internacional, se abren muchos interrogantes sobre otros casos, ni similares ni parecidos, pero que podrían optar por la misma vía: una declaración unilateral de Independencia desde su Parlamento.
Estados Unidos invita a Europa a adoptar una postura unitaria sobre el asunto, pero muchos están mirando hacia otro lado. En la UE, sólo se resisten España, por motivos obvios, Rusia, estratégicamente cercana a Serbia, Grecia, Rumanía y Eslovaquia. El Gobierno español se ha apresurado a aclarar que Cataluña y el País Vasco son dos casos que no tienen nada que ver con Kosovo, evidentemente, pero tampoco nadie ha escrito un manual para declarar la Independencia de un territorio.
La voluntad de los ciudadanos, una votación democrática, el empecinamiento del vecino,el expolio continuado o el recorte de su capacidad de autogobierno son motivos que van sumando adhesiones, como se demostró hace un par de semanas, cuando pacíficamente se mostró hacia donde camina la nueva Cataluña. Pequeños pasos.
La foto es de Reuters.