Al margen de lo ordenado y regulado que parece todo en Montreal, en los días que llevo aquí me llama la atención lo cambiante que es el tiempo. Resulta un problema elegir el tipo de ropa o calzado que te vas a poner, porque cuando menos te lo esperas cae un chaparrón que te deja todo el día arreglado. Es lo que llaman "showers", una "ducha", pero de una gran intensidad, que puede ir incluso acompañada de fuertes vientos y, en algunos casos, hasta de granizo, tal y como pasó ayer. Además, la humedad relativa es muy alta y cuando luce, el sol pica mucho, por lo que resulta complicado moverse y, claro, también trabajar.
Con ducha o sin ellas, en unas horas llegará el primer premio en Montreal. Seguro que las sincronizadas chicas no fallan.