A más de 6.000 kilómetros de casa, las cosas se ven con otra perspectiva, es innegable. Los símbolos sirven para unir, pero en muchos casos, como se constata en nuestro país, también para desunir. Es el caso de las banderas españolas, de la 'senyera' catalana o la 'ikurriña' vasca. La moda nos ha llevado también ampliar la iconografía con la aparición del toro, unido a la bandera española, o el burro o el gato en la 'senyera'. En un sentido o en otro, representan maneras excluyentes de entender el mundo, aunque se sea desde el mismo país, 500 ó 600 kilómetros al este o al norte. Por eso me ha llamado la atención que en las competiciones de natación del Mundial de Montreal ha aparecido un grupo de seguidores de nuestro país (España-Cataluña) que han decidido acabar con esos símbolos excluyentes y han tenido una idea genial.
Han cosido una bandera española y una 'senyera' catalana y han decidido que no utilizar ni el toro, ni el burro ni el gato. ¿Estamos en una competición acuática? ¿Sí? Pues han decidido que su bandera vaya acompaña por un cocodrilo. Una buen manera de acabar con las exclusiones.

PD: la foto es de Oriol Olivé