El césped del camp nou.

Pronto ya hará un año de la plaga de roturas de ligamentos cruzados en Can Barça. La política del club respecto a las lesiones ha sido la de “yotesalvoelcu”, todo especulaciones todo rumores, cabe señalar que los jugadores afectados fueron intervenidos por diferentes especialistas y que todos ellos hicieron su recuperación con diferentes fisioterapeutas para al final todos llegar con alguna excepción con los “readaptadotes motrices del club” los que se llevaron de paseo por la montaña a los jugadores o a remar en las máquinas del canal Olímpic de Castelldefels. Llama la atención la especie de pacto de silencio o de despiste de los jugadores cuando se les pregunta por como están o por como creen que el estado del césped actual puede desencadenar en nuevas lesiones. Señores un poco de sentido común. La hierba por sí misma no lesiona a nadie, sino que se lo pregunten a los jugadores de rugby, acostumbrados a auténticos patatales donde juegan a este deporte en España y nunca ha habido una plaga de cruzados como la vivida en el fútbol, además por qué sólo afectó a los jugadores del Barcelona y no a los rivales, el equipo realiza su carga de volumen en las instalaciones de La Masia y no en el estadio. No me lo creo, ni me lo creí. Pero me molesta que medios afines al club sigan mareando la perdiz y ahí va mi teoría. El club compró unas máquinas de musculación de ultimísima generación, las fitvibe, a unos 8.000 euros la pieza. Se trata de unas plataformas vibratorias específicas para la mejora de fuerza, pero que pueden resultar perjudiciales en el caso de no dominar el protocolo.
Para dar un ejemplo claro, 40 segundos encima de la plataforma equivalen a 200 repeticiones de una máquina de las que encontramos en el gimnasio, el resultado fue que los jugadores tuvieron un exceso de trabajo, la transferencia en el campo falló, el método fue experimentado en jugadores con antecedentes negativos y cayeron 4 como pudieron haberlo hecho 8. Con Ronaldinho funcionó como ejercicio de recuperación, pero alguien se equivocó pensando en la plataforma como un ejercicio más. Lo curioso es que al especialista, Julio Tous, no le renovaron al año siguiente y tuvo que salir por la puerta de atrás, Julio es un reputado especialista en fuerza y no es su función la puesta a punto en el campo de los jugadores.
Las máquinas siguen en el gimnasio del Camp Nou, pero no tienen la utilidad que en el pasado con Tous, ahora sólo se utilizan para recuperar. Parece ser que los jugadores no se fían y prefieren no correr riesgos. Entonces ¿por qué continuar utilizándolas? Al margen de la inversión, circula un rumor según el cual, en la empresa que las comercializa figura el “pope” del entorno culé. ¿Adivináis quién?