Según un estudio presentado por la ONG Save The Children, casi el 60 por ciento de los españoles creen que es necesario pegar alguna vez a los niños para educarlos. La idea del estudio es erradicar el castigo "físico y psíquico" en casa, tal y como se ha conseguido en la escuela. Se han recogido diferentes opiniones de peso al respecto, y todas van por el mismo camino. El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Pedro Núñez Morgades considera "incomprensible" que en la actualidad "esté legitimado un cachete cuando está demostrado por los estudios más modernos que no es pedagógico e ineficaz", ya que considera que "es una pérdida de control, daña la autoestima del menor y en la mayoría de los casos no se sabe por qué se les ha dado".
Jaume Funes, adjunto para la protección de derechos del menor del Síndic de Greuges, considera que hay que hacerle ver a la sociedad de que "ha de buscar otra forma de educar", porque "la violencia siempre forma parte de un fracaso educativo y es tarea de los padres educar sin usar estos castigos".
Resulta evidente que la violencia no es la solución a la indisciplina o la mala educación de los niños y es preciso fomentar el respeto hacia los otros. Lo que resulta complicado es cómo, por eso puede parecer más simple arreglarlo todo con un sopapo, después ya vendrán las explicaciones, algo a lo que nos acostumbraron a los de mi generación.
Por cierto estaría bien conocer cuál ha sido el resultado en el resto de países en los que se ha llevado a cabo el estudio, ya que, además de en España, se han realizado encuestas en Perú, Bolivia, Argentina, Venezuela, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, India, Tailandia, Vietnam, Camboya, Hong Kong y Laos.