Entre otras muchas cosas, este verano leí "La velocidad de la luz". Me gustó la historia que desarrolla Javier Cercas, ese arte con el que mezcla lo real y lo novelado, un calculado ejercicio autobiográfico de ir y venir, una buena novela. Sin embargo, me gustó tanto "Soldados de Salamina"... La historia de Sánchez Mazas me emocionó. El ritmo, su estilo... la devoré en un par de días. Después de "Soldados...", Javier Cercas tardó cuatro años en escribir otra novela. Supongo que el ejercicio fue complejo. Después de haber vendido más de un millón de ejemplares, a Cercas le invadiría la duda de si era capaz de escribir algo que estuviera a la altura. Debe dar vértigo, millones de pares de ojos puestos en las páginas que has creado, y la inevitable comparación. Por eso, Cercas sólo podía escribir sobre sus vivencias y en cuatro años, vivió promociones y éxito, de ahí que no es de extrañar que el propio escritor describiera "La velocidad de la luz" como "una novela de aventuras sobre la aventura de escribir novelas", un vistoso cameo de "Soldados..."
El caso de Carlos Ruiz Zafón, el autor de "La sombra del viento", suena parecido. Después de convertirse en récord de ventas y de ser traducido a multitud de idiomas, el escritor barcelonés anunció hace tiempo que estaba trabajando en "un proyecto parecido", ya que recreará una "Barcelona fantasmagórica".
En los foros de internet o en programas de radio, sus admiradores se preguntan cuándo aparecerá el nuevo producto de Zafón, pero por el momento se tienen que conformar con recordar lo elaborado de "La sombra", esa capacidad para urdir una trama y transportarte hasta aquellas mansiones en la parte alta de la ciudad condal. ¿Será Zafón un escritor con una sola novela?
Googleando encuentro que dos destacados escritores de la literatura universal fueron conocidos por haber publicado una única gran novela. Luis Martín Santos publicó en vida "Tiempo de silencio". Después de su muerte se editó "Apólogos" y "Tiempo de destrucción", su novela inconclusa.
Hasta escribir "Pedro Páramo", Juan Rulfo se había distinguido como un gran cuentista en "El llano en llamas", pero tuvo suficiente con "el librito", como así le llamaba Rulfo a su gran obra, para pasar a la posteridad.