Al final parece que Joan Laporta, el mediático presidente del Barcelona, deberá vestirse de Aladino y levantar todas las alfombras que cubrieron el tupido mundo culé con Joan Gaspart a la cabeza. En la campaña electoral, Laporta prometió, entre otras cosas, que “levantaría las alfombras” y ordenaría una “Due Dilligence” para conocer el estado económico exacto en el que recibía el club y, en el caso de existir negligencias, se emprenderían las medidas legales que fueran oportunas.
Pues se encontraron unas cuantas cosas, pero pocas se desvelaron a la opinión pública. Ahora, un juzgado de Barcelona obligará a la directiva a dar información detallada a dos socios que en su día pidieron ver la “Due Dilligence”.
Menuda semana ha tenido Laporta. Después de sus desafortunadas declaraciones comparando el caso Messi con el caso di Stéfano en la presentación del libro “El Barça i el franquisme” (del cual ya ofreceré detalles un día de estos), después de que haya trascendido que el negocio con los chinos se ha ido al garete y del empecinamiento en establecer comparaciones entre el caso Messi y el del estatut, ahora aparece esto.
Espero que la semana próxima no se confirme que Microsoft será la empresa que desvirgará la camiseta del Barcelona (imaginad el pollo que se puede montar) y, sobre todo, que no se den a conocer las razones por las que el club ha desestimado “tatuar” su camiseta con Pekin 2008 y Qatar Airways.

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