Euli se escondía bajo la caperuza azul de su canguro, mientras caían las primeras gotas. Estábamos apostados en la entrada de la Cantina Mexicana de Port Aventura, haciendo cola, porque no había sitio dentro.
Allí estábamos casi todos los del "Treumal". Era de esas excursiones previstas hace tiempo, pero demoradas por a)problemas de agenda, b)pocas ganas de ir o c)cualquier otra excusa.
A primera hora de la mañana habíamos tomado la autopista en dirección al parque, mientras las primeras gotas de lluvia salpicaban los retrovisores de los coches.
El parque estaba colapsado. Menos para subir al "Tutuki splash" y al "Grand Canyon rapids", los tiempos de espera eran superiores a la hora. Total que antes de la hora de comer, sólo habíamos subido a esas dos atracciones.
Enfilamos la subida hacia la cantina mexicana y comprobamos que también había cola, una enorme cola, para entrar a comer.
"¿Qué más nos puede pasar?", dijo Euli, que tiene en los favoritos de su pc una carpeta con el nombre "me gusta" en el que guarda dibujitos muy monos.
No pasaron cinco minutos cuando "alguien" le hizo ver que algo más nos podía pasar y empezó a llover, una tormenta con ganas. No paraba de llover y nos tuvimos que refugiar bajo un ficus gigante. Capelinas amarillas por todos los lados, Cristo cuidando al "niño" y los "malimalignos" perdidos en la inmensidad del parque.
Cinco, diez, quince eternos minutos y muchos litros de agua caídos después; pudimos cobijarnos en la Cantina y alguien le dijo a Euli. "¿Qué más nos puede pasar?". A parte del cansancio, el día fue agradable, y no pasó nada más, sólo que a la hora de abandonar el parque me quedé encerrado en los servicios y tuvieron que venir a rescatarme. No me podía quejar, el lema de "Halloween" en Port Aventura era: "Tú haces Halloween". Y así fue.

la imagen es de http://www.bigskyballoons.com