El Real Madrid-Barca de mañana será de los más calentitos que recuerdo. A la gran rivalidad histórica existente, ese año se añadirán una serie de connotaciones políticas, que le darán otro punto más morboso al gran clásico, especialmente tras el episodio del Estatut.
¿Será un España-Cataluña? Siempre lo es, no hay que engañarse. Los aficionados madridistas lucen banderas españolas con los colores de su equipo y animan a los suyos con gritos: "España, España". Después se habla de que desde Cataluña se es excluyente.
¿Y en el plano deportivo? Me ha parecido impresentable la campaña que Marca ha hecho para calentar el partido. Ha puesto a Samuel Eto'o en el centro de la diana y el sábado será un pim-pam-pum. ¿Dónde está la comisión antiviolencia? ¿Dónde está la cordura? ¿Y la responsabilidad?
Después aparecen las declaraciones de Iván Helguera que compara el asunto del ligero-de-cascos Eto'o con el de Figo y se queda tan ancho y acaba Ronaldo con un lapidario: "Eto'o será recibido en el Bernabéu como merece" para resumir la situación. Aquí nadie dice nada. ¿Alguien se imagina este tipo de discurso desde Barcelona?
Futbolísticamente el Barca llega mejor al partido. En los últimos partidos su juego es mejor que el del rival, pero sólo aventaja en un punto más al Madrid. Es cierto que en estos partidos, no sirve de mucho el momento, no valen las referencias, pero si el equipo de Rijkaard juega como sabe, es el favorito indiscutible.
A pesar de todo ello, a los jugadores madridistas les veo un poco sobrados. ¿Cuestión de suficiencia? Me viene a la cabeza una frase pronunciada por Jose Mourinho, entrenador del Chelsea, en la víspera del Barcelona-Chelsea del año pasado: "Osh veo creshiditos, eh!".

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