No quiero que mañana los titulares de la prensa barcelonesa sean: "Jugamos como nunca, perdimos como (casi) siempre". Espero que el equipo salga sin complejos, que no cometa errores, especialmente en los primeros minutos, y sobre todo que sea un partido de fútbol, porque jugando al fútbol no hay color: El Barca no tiene rival. Si después resulta que el equipo sale impresionado por el escenario y el recibimiento (cachondo el comentario de Laporta a la salida de la comida entre las directivas: "Espero que el Bernabeu nos trate tan bien como siempre) y encaja dos goles a las primeras de cambio (como el año pasado), las transformación experimentada las últimas semanas por los azulgrana se habrá ido al traste.
Se volverá a hablar de miedo escénico en el Bernabeu, que el Madrid no estaba tan mal, que Ronaldo es mejor que Eto'o y el partido habrá servido para recuperar anímicamente a los blancos que desde que tienen a Luxemburgo en el banquillo, no juegan a nada.
El otro escenario es al que me apunto. El Barcelona es fiel a sus principios, juega con la misma intensidad que los últimos partidos, no comete errores defensivos y sus delanteros resultan letales. Ronaldinho piensa que el Bernabeu es el mejor escenario para celebrar el "Balón de Oro", Eto'o vuelve a marcar en un campo y ante un rival que se le da muy bien y en la segunda parte Lionel Messi, ese argentino para el que el Pelusa reclama el diez de la albiceleste, revoluciona al equipo y marca un golito.
En caso de victoria, Rijkaard entraría en el libro de récords azulgrana, ya que sería el primer técnico que consigue ganar dos ocasiones en el Bernabeu, algo que ningún otro entrenador del club ha conseguido hasta la fecha.

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