La Federación Catalana de Patinaje no será reconocida durante la reunión de la Internacional (FIRS) que se celebrará el próximo 24 de noviembre en Roma. Esta asamblea es la repetición de la que se celebró hace un año en Fresno (California), en la que los postulados para reconocer a Cataluña se tiraron abajo después de una esperpéntica reunión.
Fue tal el descontrol existente en Fresno, que Cataluña reclamó y el Tribunal Arbitral del deporte (TAS), un órgano de arbitraje en el deporte internacional que depende del Comité Olímpico Internaciona (COI), le dio la razón y ha obligado a que se repita el proceso.
Pero que nadie tema, la FIRS está controlada por el italiano Sabatinu Aracu, favorable a las tesis de la Federación Española y contraria a la admisión de la Catalana. Cataluña, cuna de este deporte, ofreció una aportación quinquenal de 400.000 dólares para el desarrollo mundial de este deporte, un gesto que fue considerado por el PP como una forma de "comprar" la adhesión catalana en el seno de la FIRS.
Cataluña no tiene nada que hacer. A pesar de que el hockey patines, como ocurre con el waterpolo o el hockey hierba, está prácticamente desarrollado en el territorio catalán, no podrá volar internacionalmente.
La Federación Española y el Consejo Superior de Deportes, como también ha hecho la Federación Catalana, se han lanzado a una carrera en pos de apoyos para su causa. Europa dará la espalda a Cataluña (no hay que olvidar que hay países que no desean que entre en liza otro competidor de primer nivel, como demostró el equipo catalán al ganar el Mundial B) y los catalanes se han decidido a hacer las Américas.
Ramón Basiana, el presidente del hockey catalán, se ha pateado toda Sudamérica, Centroamérica y ha llegado hasta Estados Unidos y Canadá, pero lo tienen perdido. Alguien conocedor de la situación me ha comentado: "Ya es importante jugar una final como esta, pero es imposible que nos tengan en cuenta. No pasará lo mismo que con el korfball".