Hace unos años, "La Vanguardia" se publicitó en campañas de radio y televisión con mensajes originales del tipo: "Si no lo publica La Vanguardia, es que no existe" o "Las vacas vuelan si lo dice La Vanguardia". Siguiendo el juego, el 1 de diciembre de 2005 no pasará nada en el mundo, ni sabremos si las vacas realmente vuelan porque La Vanguardia no estará en los quioscos a causa de una huelga.
Es la primera de las tres jornadas convocadas para los 690 trabajadores de redacción, administración y talleres del periódico. El Grupo Godó, propietario del rotativo, ha informado de que "ha intentado infructuosamente abrir un diálogo a fin de poner en marcha en el año 2007 una nueva planta de impresión para mejorar la calidad formal de La Vanguardia, incrementando las páginas en color, con una planta de última generación".
Desde el otro lado, se ve la situación de otra forma, ya que los sindicatos creen que lo que pretende el Grupo Godó es administrar esa nueva planta a partir de una nueva empresa segregada, con lo que los trabajadores afectados (unos 150) quedarían fuera de las garantías del convenio de La Vanguardia y en condiciones inferiores a las que actualmente tienen.
Los sindicatos se quejan de que el Grupo Godó se ha apuntado a la última moda imperante en las empresas de comunicación: "compartimentar las sociedades para abrir vías que permitan vulnerar los derechos conseguidos por los trabajadores con muchos años de lucha y de sacrificios".
Será la primera huelga de "La Vanguardia" en 24 años, la anterior fue en mayo de 1981.