En los mentideros culés es la comidilla. Resulta que Frank Lampard, el magnífico centrocampista del Chelsea ha hecho un guiño al Barcelona y existe la posibilidad (simplemente eso) de que pudiera vestir en un futuro próximo la camiseta azulgrana. La novia del jugador, la catalana Elen Rives, está deseando instalarse en Barcelona, especialmente desde el nacimiento de Luna, la hija de los Lampard.
Los servicios técnicos del Barcelona estarían encantados con la posibilidad, es evidente, pero desde la directiva han advertido el riesgo que conllevaría la operación, no económicamente, sino por lo que supondría que el todopoderoso Roman Abramovich se molestara y decidiera echar el resto para fichar a Ronaldinho o a Eto'o o a ambos. Así que Lampard, muy a pesar de los culés, se quedará en Stamford Bridge y volverá a cruzar una apuesta con su novia y los padres de ésta, culés hasta la médula y que perdieron el envite el año pasado, cuando el Chelsea eliminó al Barça de la Champions.
Lo de Henry es otra historia. Finaliza contrato en junio de 2007 y si el Arsenal quiere ingresar por el traspaso, debe venderlo en junio de 2006. Han hablado en más de una ocasión, el francés sabe que si quiere engordar su palmarés debe abandonar el Arsenal, sometido en Inglaterra a la tiranía del Chelsea, y fichar por el equipo de moda en Europa.

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