El 4-2 de La Romareda me ha recordado al 4-2 de Stamford Bridge del año pasado. Misma secuencia de resultado, mismas sensaciones, así que aviso a navegantes. Empecemos: Rijkaard se ha equivocado dejando a Carles Puyol en Barcelona. Lo convoca en los dos partidos ante el Zamora y ahora, ante un equipo con delanteros hábiles y rápidos (Diego Milito y Ewerthon), el técnico del Barca le regala a Víctor Muñoz la alineación de Márquez y Oleguer. Los boquetes en el eje han sido antológicos y se ha demostrado en los tres goles encajados en diez minutos.
El Barcelona empezó muy bien, pero los tres tantos han desmoronado al equipo.
Jorquera apenas ha tenido opciones. Se ha equivocado en el primer tanto de Ewerthon.
Belletti tuvo problemas con Cani. A Márquez y Oleguer le pueden en velocidad. Gio ha estado bien, especialmente en la jugada del 3-1.
Edmilson ha sufrido mucho y un error suyo ha complicado la eliminatoria. Iniesta no ha estado cómodo. Van Bommel ha pasado inadvertido, Ronaldinho estuvo más pendiente de no recibir tarascadas de Ponzio que de jugar, Messi fue demasiado egoísta, especialmente en una jugada con 3-2 que no se la dio a Ronaldinho, y Larsson ha cumplido con su papel. El gol magnífico.
Ahora se empezará a hablar de lo importantes que son Puyol (jugador fundamental en el esquema), Deco o Xavi, pero la lectura positiva que debe hacer el Barca, después de 23 partidos invicto (130 días), es que si algún encuentro era el adecuado para perder, el ideal es éste, en la ida copera. Aún queda la vuelta en Barcelona y, además, al equipo le servirá de lección para el futuro. !No se puede ganar siempre!