En diciembre del año pasado, poco después del sorteo que emparejó al Barcelona con el Chelsea recibí una llamada telefónica en la que me preguntaron sobre si sería posible obtener dos entradas para el encuentro del Camp Nou. Hice un par de gestiones y vi que era imposible. La única posibilidad era esperar a que ser agraciado por un sorteo que organizaría el club, contactar con algún socio dispuesto a ceder interesadamente sus abonos o acudir a la reventa.
Como que las dos personas viajaban desde Noruega, la primera posibilidad quedó descartada y la última también. Así que la tarea fue buscar a algún socio que quisiera "ceder" sus pases para el partido a cambio de una cantidad. Los noruegos no escatimaron y ofrecieron 300 euros por cada una de ellas, 600 en total y el "soci" aceptó.
Visto lo visto, fue un buen negocio. Bajo esta modalidad se pagó hasta la semana pasada hasta 500 euros por una buena localidad, hoy ya para conseguir una entrada hay que darse una vuelta por la reventa o acudir a internet.
Los reventas, apostados relativamente cerca de las taquillas, ofrecen su producto a 1000 euros y han colocado unas cuantas. En ebay.es las ofertan a 600.
La anécdota de la mañana ha ocurrido cuando un grupo de unos cien japoneses esperaban apostados junto a las taquillas para conseguir unas entradas. No se creían que no se iban a abrir y miraban con recelo los ofrecimientos de las reventas, algo que no entra en sus amuebladas cabezas.