Se puede pensar que el partido firmado por el Barcelona en Pamplona, sin tensión, el peor que ha jugado esta temporada el equipo, puede ser una consecuencia inmediata de la semana cargada de emociones que ha vivido el equipo de Frank Rijkaard, pero lo cierto es que desde el primer minuto se ha visto que el equipo azulgrana no estaba por la labor.
Ha dado la impresión de ir muy sobrado, consciente de su superioridad sobre un rival muy físico, y con la idea en la cabeza de que sumando una nueva victoria, la Liga ya estaría totalmente decidida, porque la ventaja se ampliaría hasta los doce puntos.
Por eso me ha sorprendido que desde el principio, el Barcelona se dedicara a jugar muchos balones en largo, sin que participaran sus centrocampistas en el juego y así, como mucho, puedes aspirar a empatar el partido, a cero claro, salvo que aparezcan contratiempos, algo que ocurrió.
¿Qué podemos decir de Valdés? ¿Por qué criticamos siempre los errores del portero y no se comparan con los delanteros? Peregrino argumento. Valdés es muy irregular y no puede ir repartiendo regalos, como ha hecho hoy o hizo en Mestalla. ¿Qué ocasiones ha tenido Osasuna antes de esa acción? Ninguna.
Después se puede hablar del árbitro. De los errores que ha acumulado a lo largo del partido y que han perjudicado únicamente al Barça, como en el error con el que acabó por decantar el partido para Osasuna al señalar un penalti inexistente y expulsar seguidamente a Edmilson.
Pienso que esta derrota es intrascendente y que sin ninguna duda el equipo reaccionará de inmediato en Anoeta, en un partido en el que no podrán jugar ninguno de sus dos pivotes defensivos (Edmilson y Motta). Por cierto, vaya racha con los árbitros: dos penaltis inventados en los dos últimos partidos. ¿Alguien se imagina lo que se publicaría si esos penaltis se los hubieran señalado a favor del Barça?

La foto es de Reuters