
Con la llegada de la primavera, toca arreglar el jardín. Ya hace días que ha florecido el jazmín amarillo, el jazmín estrellado está a punto. Se mantienen los ciclámenes blancos y he añadido otro rojo para completar.
El césped está en buenas condiciones, a pesar de que las hepáticas han intentado colonizarlo. El óxido de hierro ha hecho su trabajo. Ya hace unas semanas, que el dorado de la forsitia desapareció, pero las margaritas (que todo el mundo sabe que son caprichosas) han tomado el relevo.
En el rincón, la hortensia gana volumen a diario y los rosales están a punto de convertirse en los reyes del jardín y batirán récords para Sant Jordi. También ha sido espectacular la producción de limones este año, a pesar de que entre los minadores y la mosca blanca, la cosa pintaba mal.
En el rincón humedo, una vez pasado el invierno y descubierta la manta térmica, ha aparecido la Aucuba japónica espectacular. La fucsia está mejor que otros años, la gardenia es impresionante, pero el rododendro cada vez está más débil. Como no fui previsor y no retiré los bulbos de los tulipanes una vez florecieron el año pasado, este año han crecido muy débiles y los he tenido que sustituir.
Los he cambiado por una combinación vistosa de plantas: azul, amarillo y rojo. El azul de la Myosotis sylvatica, el amarillo de la Bidens ferulifolia, la Diosa Dorada; y el rojo rosado de la Impatiens.
Las jardineras están con Tagetes, se han reproducido bien y además he añadido unas cuantas, con Ranunculus Asiaticus y con Dalias Hortensis. También he comprado un cupressus macrocarpa 'Goldcrest' para la entrada.
Además de estas plantas, en el jardín de casa hay un acebo, una encina, una palmera, unas cuantas plantas aromáticas y algunas especies de coníferas.
En la foto: La combinación azul, amarillo, rojo-rosa del rincón húmedo.



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