Salvo el atasco de la vuelta (un error de cálculo para unos tipos tan experimentados como nosotros), la escapada a Navarra fue magnífica. Instalados a pocos kilómetros de Roncesvalles, en Bizkarreta-Gerendiain, disfrutamos del buen trato (humano y gastronómico) de Cristina en La Posada Nueva. A estas alturas de la temporada, todos necesitábamos un 'break' y los niños, aún más marcha.
Disfrutamos de los colores del paisaje, de la gastronomía, de los caminos, del silencio del bosque, de la agradable sensación del 'chirimiri' en la cara, del crepitar del fuego, pero sobre todo de la compañía de los amigos, con los que compartimos camino, mesa y risas.
Conocimos al cabo Aranguren, nuestro contacto en la zona, que fue quien nos abrió las puertas del camino de Sorogain (¿Dónde estaban los menhires Aran?), de la selva de Irati, nos introdujo en el mundo de la sidra en el Kixkia, nos acompañó hasta la ermita de Muskilda en Ochogavía, fue el anfitrión perfecto en el kukuxumusu de la calle Estafeta, donde las visas echaron humo.
Todos vieron cumplidos los objetivos en el viaje. Pongan música de Enredo que acabamos:
Maritoo consiguió su merecido descanso a partir de hoy (¿a que pareció un accidente?), Mrs. Cuello Vuelto descubrió la sidra y que las penas compartidas son menos, la tercera bessona encontró un lugar al que volver con más compañía, XG Damm cumplió el sueño de visitar su castillo, Euli y husband olvidaron por unos días el html, el java y el resto de arcanos para los mortales; Rockefeller mató el gusanillo encargándose del fondo, Cristo demostró que ser urbanita también puede ser una cualidad, Lucy soportó las gansadas de Guso, Carme dio unas lecciones sobre el lenguaje no verbal (la teoría de los cojines), a Mercé se le veía aliviada sin estar rodeada de rorros y ¿Pili? Aunque ella no lo crea, es la luz que nos ilumina, por eso hace poco ha ido a buscarla.
¿Y el año que viene adónde iremos?

La foto es de Pansi.