Qué placer ver jugar al Barça. Al toque, con criterio, acelerando el juego, frenándolo, con seguridad y sin dudas. Ha sido una clase magistral ante el más grande, con una magnífica aportación de Andrés Iniesta, que ha firmado su mejor partido como azulgrana, un genial Ronaldinho y un determinante Giuly, que ha marcado hoy su primer gol europeo, un tanto que seguramente le valdrá al Barça su clasificación para la final.
Salvo las aproximaciones de Gilardino y Shevchenko en la primera parte y de Kaká (qué grande) en la segunda, el Milán ha sufrido porque no está acostumbrado a jugar sin el balón.
El Barça ha puesto en práctica la táctica que más le gustaba a Johan Cruyff, esa que da nombre a un programa televisivo. Sí, ha sido un gran rondo en el mejor escenario. Los de Rijkaard han demostrado su madurez en una competición en la que han sido capaces de ganar en dos de los campos más complicados de Europa: Stamford Bridge y San Siro.
Me quedo con la jugada del gol. Ronaldinho ha dado un pase mágico a Giuly, el balón ha quedado frenado y el corso le ha pegado con todo el alma. Ronaldinho espera volver a ver la ciudad de la Luz, al barcelonismo le encantaría que su saludo surfero, el "aloha", se repitiera el 17 de mayo en Saint Denis.

La foto es de AP