Conocí al actual presidente del Barcelona hace bastante tiempo. El era el portavoz, la cabeza más visible de 'Elefant Blau', un duro grupo opositor al nuñismo que sirvió de defensa a los intereses del barcelonismo. Siempre ofrecía el contrapunto, tenía criterio en sus declaraciones y supo ganarse a los medios, a los que siempre tuvo a su lado porque intimó con ellos. A todos nos conoce de tertulias, de encuentros en su despacho de la Diagonal, de cafés en el Pipper's, pero de aquella persona que tenía las cosas claras queda poco, sobre todo desde que se codea en las alturas, se mueve en las nubes.
Conocí a Sandro Rosell a través de Laporta y ahora entiendo que, tal vez por eso, mi relación con el vicepresidente deportivo no fue demasiado fluida. Cordial, pero poco intensa. Una relación basada entre la fuente y el periodista, sin profundidad.
Ahora Sandro ha explicado en "Bienvenidos al Mundo Real", el libro que acaba de publicar, detalles de aquella etapa. Le pregunté porqué había detallado las negociaciones para fichar a Deco y me dijo si no conocía la versión B que Laporta había pregonado.
Rosell explica que tuvo que colarse en la concentración de la selección portuguesa, que preparaba la Eurocopa, para que Deco firmara el contrato. Laporta comenta que fue él quien dirigió la operación, se desplazó a Oporto y consiguió que Deco firmara el contrato en el interior de un taxi. ¿Quién miente?
Estos días se cuestiona la conveniencia o no de la aparición del libro. El mejor momento es cuando las cosas van bien ¿no? Nada de lo que Sandro explica afectará al equipo, porque los jugadores, con mínimas excepciones, son amigos suyos y los que más mal parados salen de todo son Jan, Cruyff, Txiki, Echevarría y "los directivos palmeros", como les llama Rosell, vamos los que no juegan.

Una entrevista con Sandro.