Conocí al actual presidente del Barcelona hace bastante tiempo. El era el portavoz, la cabeza más visible de 'Elefant Blau', un duro grupo opositor al nuñismo que sirvió de defensa a los intereses del barcelonismo. Siempre ofrecía el contrapunto, tenía criterio en sus declaraciones y supo ganarse a los medios, a los que siempre tuvo a su lado porque intimó con ellos. A todos nos conoce de tertulias, de encuentros en su despacho de la Diagonal, de cafés en el Pipper's, pero de aquella persona que tenía las cosas claras queda poco, sobre todo desde que se codea en las alturas, se mueve en las nubes.
Conocí a Sandro Rosell a través de Laporta y ahora entiendo que, tal vez por eso, mi relación con el vicepresidente deportivo no fue demasiado fluida. Cordial, pero poco intensa. Una relación basada entre la fuente y el periodista, sin profundidad.
Ahora Sandro ha explicado en "Bienvenidos al Mundo Real", el libro que acaba de publicar, detalles de aquella etapa. Le pregunté porqué había detallado las negociaciones para fichar a Deco y me dijo si no conocía la versión B que Laporta había pregonado.
Rosell explica que tuvo que colarse en la concentración de la selección portuguesa, que preparaba la Eurocopa, para que Deco firmara el contrato. Laporta comenta que fue él quien dirigió la operación, se desplazó a Oporto y consiguió que Deco firmara el contrato en el interior de un taxi. ¿Quién miente?
Estos días se cuestiona la conveniencia o no de la aparición del libro. El mejor momento es cuando las cosas van bien ¿no? Nada de lo que Sandro explica afectará al equipo, porque los jugadores, con mínimas excepciones, son amigos suyos y los que más mal parados salen de todo son Jan, Cruyff, Txiki, Echevarría y "los directivos palmeros", como les llama Rosell, vamos los que no juegan.



20 abr 2006 | 05:40 PM
Compruebo que tienes gran conocimiento de los protagonistas del desencuentro culé. Por tanto, tengo mucho respeto y leo atento todo lo que puedas decir. Ahora leeré el blog de Banyeres, como me sugieres en mi blog, aunque he de decirte que este columnista del grupo Godó ha demostrado carecer de equilibrio suficiente para hacer una crítica legítima sobre Laporta.
Explicas una interesante controversia sobre la operación del fichaje de Deco, pero lamento que tras la anécdota y la forma de contarlo de Rosell y Laporta no haya otra cosa que la vanidad y las ganas de apuntarse medallas.
Yo creo que el libro es inoportuno y que incluso le perjudica casi más al propio Rosell, porque mucha gente va a decir: "Hombre, ahora que vamos muy bien llega éste a enmerdar". No lo digo yo, lo pensará mucha gente, seguro.
Pero lo peor no es su inoportunidad sino su manera de tratar a gente que yo sepa jamás se ha metido con él en público, ni siquiera para replicarle, como es el caso de Txiqui Beguiristain, al que algunos, empezando por el propio Banyeres, ponen continuamente en la picota.
Como digo en mi blog, aquí la vanidad es el motor importante de todos estos líos y, por supuesto, de este libro.
20 abr 2006 | 05:46 PM
¿Vanidades? El mundo culé, desde que es mundo, es una lucha de egos, antes, ahora y siempre, por eso el barça es una unidad de destino en lo universal, vamos "Més que un club". ;))
21 abr 2006 | 09:36 AM
Me ha gustado mucho leer tu post. Estoy de acuerdo que queda muy poco del laporta del elefant blau y me hace gracia porque ahora él está haciendo cosas y tiene cierta actitud que en otros tiempos tanto criticó.
Sobre la conevniencia de publicar el libro ahora...mira saliera el dia que saliera se hubiera critacado por esto o por lo otro, nunca hay un momento oportuno. A mi me parece que no enmerda con este libro porque lo que cuenta del barça era de vox populi.No hay nada nuevo.
21 abr 2006 | 10:15 AM
@Guso
Como dices, el Barça es una lucha de egos desde que existe, pero hay veces que los egos se olvidan de que no pueden crecer o reivindicarse a costa de lo más importante, que en este caso es el Barça. Y no lo digo sólo por Rosell.
21 abr 2006 | 10:20 AM
@Cristina
Comprendo tu defensa de Rosell porque se le atribuye la llegada de nuestro ídolo Ronaldinho, además de que sé que valoras sus formas de funcionar en la vida, en el marketing, que sé que es un mundo que te gusta, pero creo que las primeras críticas parten de él con el libro, y después las que se hacen por su publicación o por su contenido.
Por lo tanto, los seguidores de Rosell no deberiáis extrañaros por las críticas puesto que el primero que critica, en este caso, es él. Y una última cosa: Y si lo que cuenta era vox populi ¿para qué lo publica?