Hoy se cumplen 25 años del fallecimiento del primer afectado por lo que se denominó síndrome tóxico o neumonía atípica. Una serie de complicaciones físicas generalizadas por el consumo de aceite de colza desnaturalizado, un tipo de aceite de uso industrial, importado de Francia, y al que unos empresarios manipularon extrayéndole la anilina a alta temperatura para comercializarlo de forma fraudulenta mediante comercio ambulante.
El contenido de aquellas garrafas de plástico, sin marca ni referencias sanitarias, causaron oficialmente 700 muertos y 20.000 afectados en la mayor intoxicación alimentaria de la historia de España.
El caso saltó a la opinión pública el 1 de mayo de 1981 con la muerte del niño Jaime Vaquero en Torrejón de Ardoz (Madrid). La mayoría de los afectados se encontraban entre personas de la clase trabajadora que vivían en zonas del centro de España.
Hasta el momento, la Audiencia Nacional ha ordenado el pago de 2.374 millones de euros en concepto de indemnización y únicamente quedan por resolver 36 expedientes de los 18.517 que se abrieron a los afectados por el consumo de aceite de colza, aunque unas 300 personas con derecho a cobrar indemnizaciones todavía no han presentado su solicitud.
Las indemnizaciones fijadas oscilan entre los 90.151 euros para los herederos de los fallecidos y los 300.000 euros para quienes sufren incapacidades graves, cantidades que han tenido que ser abonadas por el Estado.
Según el Instituto de Investigación de Enfermedades Raras, los afectados tenían un período de latencia de diez días y tres fases clínicas, la primera caracterizada por una fase aguda de neumonía atípica, la intermedia que les provocaba tromboembolismo, hipertensión pulmonar, calambres y fuertes dolores musculares, y la tercera daños en el hígado.

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