Alguien profano en la materia, difícilmente se imagina las condiciones de trabajo que tenemos que soportar los periodistas cuando cubrimos informaciones de Brasil. Hacinados tras unas vallas, divididos en grupos (prensa internacional, prensa brasileña), es un verdadero suplicio. Se trata más de un juego de estrategia que de hacer periodismo, depende de dónde estás situado para tener más o menos posibilidades de enterarte de las obviedades de los 'cracks' de turno.
Las estrellas pasan por la "zona mixta", eufemismo que la FIFA utiliza para designar el gallinero periodístico, y si se detienen si les viene en gana; si no, no hay problema. Hoy tuve relativamente suerte: Cicinho, Robinho, Ricardinho y Juninho; todos ellos hablando del España-Francia y de la posible revancha de la final del 98. Los titulares no se habían entrenado, baño y masaje, y claro no era cuestión de pasarse por la "zona cero", porque ni siquiera estaban en las instalaciones de Bergisch Gladbach.
Después, la CBF ha habilitado una zona de prensa en un polideportivo cercano. Resulta complicado concentrarse con los gritos de los intrépidos reporteros radiofónicos brasileños, quienes micrófono y portátil en ristre, repite a gritos sus crónicas hasta que, en alguna ocasión, se convencen de la calidad de la misma.
Suerte que mañana abandono este follón continuo. Me espera algo de tranquilidad en Hamburgo.