Decididamente es el triunfo del equipo, de la calidad, del sacrificio y de la fe. Es el premio a un manera de entender el baloncesto, de mover las piezas con acierto y, como siempre pasa en este deporte, de cruzar los dedos para que el último triple del rival no entre. Es la certificación de que el país más futbolero, es el que más éxitos tiene en otras disciplinas. De que a diferencia de sus colegas de los besos en el anillo, éstos sí saben competir con la máxima presión, porque durante la temporada juegan muchos finales de este tipo.
El ratatatatatá..., triiiiple de Montes, se me ha metido en la cabeza, tanto como la lesión de Gasol. Seguramente será una fisura en el pie, porque si fuera un esguince de ligamentos arriesgaría, cualquiera se pierde una final de un Mundial. Lo cierto es que sin Pau, España también tiene opciones frente a Grecia.
El triunfo ante Argentina, que sitúa a España en el primer plano Mundial 22 años después de la plata de Los Angeles, se gestó gracias al trabajo colectivo, pero sobre todo a la aportación de Sergio Rodríguez (14 puntos), quien junto a Rudy Fernández cambió el ritmo del partido cuando las cosas pintaban mal.
Gasol (19 puntos, 11 rebotes) estuvo magnífico y Garbajosa, también con 19 puntos, estelar. Sin Calderón muy activo (se cargó rápidamente de personales), el base canario dio muestras de lo que puede hacer en la NBA. Otro que las vio cuadradas fue Navarro (4 puntos), aunque al menos se aplicó en la defensa de Ginóbili.
España, campeona mundial en balonmano, hockey hierba, hockey patines, waterpolo, tiene la oportunidad de coronarse en baloncesto el próximo domingo, aunque para ello deberá superar a Grecia, un equipo que llegará crecido después de su heroico triunfo ante Estados Unidos y la posible baja del gran Gasol.

La foto es de AP.