Pau Gasol ha quedado definitivamente descartado para la final del Mundial. En el momento que vi la jugada por TV y después de haber sufrido y visto una buena cantidad de esguinces de tobillo, sabía que no era una distensión de ligamentos. Es cierto que sin él, el potencial de España disminuye y que el rival, que es el actual campeón europeo, tiene todas las de ganar, pero el equipo de 'Pepu' Hernández se ha caracterizado por su versatilidad, por saber cambiar en todo momento el ritmo del partido cuando las cosas van mal dadas y por el máximo aprovechamiento de los jugadores (Sergio Rodríguez, Rudy, Marc Gasol, Cabezas, Bernie...).
Ausente por lesión en los primeros partidos, la final tiene que ser el partido del renacimiento de Felipe Reyes. Los griegos son un conjunto temible con un juego de perímetro excelente, liderados por Theodoros Papaloukas -uno de los jugadores más inteligentes sobre la pista-, y con el extraordinario Spanoulis -que el año próximo jugará en la NBA- como estilete. Controlar el ritmo del juego, son fuertes en defensa y tienen jugadores interiores muy interesantes, como Schortsianitis, una mole de 206 centímetros, conocido en el baloncesto como 'Baby Shaq' y que en la semifinal se comió a los pívots norteamericanos.
España necesita jugar a mucha velocidad en ataque y cerrar el rebote sobre su aro para tener opciones. Sin Pau será complicado, pero "la generación de oro" saca lo mejor de sí misma en situaciones extremas.



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