No voy a valorar sus dotes como actor, ahí están las películas que ha protagonizado y los premios que ha ganado, pero sí sus cualidades como persona. Recuerdo que hace unos meses ya tuve la misma impresión después de leer una entrevista que le hicieron en El País y ahora me ocurre lo mismo. Ballesta no puede ser ejemplo de nada y con la excusa de un reportaje fotográfico de esos en los que figura el/la encargado/a del estilismo, la marca de ropa que la cede y el fotógrafo encargado, un suplemento de moda en El País le vuelve a entrevistar.
Sólo hace falta leer algunas de las respuestas, para darse cuenta de que no se puede seguir su ejemplo. Le preguntan si en su vida diaria nota la falta de ciertos conocimientos por no haber ido a clase. Juan José, 19 años, responde: "Sí, porque se me olvida todo. Me sé los planetas, las preposiciones y poco más. Con las multiplicaciones le tengo que preguntar a mi madre porque me hago un lío".
Después el periodista le comenta:
- Pero creo que últimamente también tú te has metido en una pelea.
- "Sí, pero no por mi culpa. Pasó hace poco, un día por la mañana. Yo acababa de llegar de una discoteca y me dijo uno del pueblo: vámonos a unos encierros que hay aquí cerca, y me apunté. Una vez allí, fui a tomarme un café yo solo y entonces llegó un chaval y me dio una patada en la cabeza. Y luego otro me dio en la tripa, en la cara. Pero no me dejé pegar, me di con todo el pueblo. Hasta que perdí el sentido. Entonces vino un señor: me puso las zapatillas y me llevó a mi casa".

Juanjo, por favor, no hables, sólo actúa. Apréndete el guión y no improvises. Gracias.