Se enteran de que ya tes has cansado de ellos, de que te has dado cuenta de que el suyo era un amor por conveniencia y en cuanto empiezas con los trámites de separación, te vuelven a prometer amor eterno, ahora te dan lo que nos has pedido, pero piensas que ya no hay marcha atrás, que es una cuestión de dignidad y que si ahora existe la posibilidad de reconducir la relación, por qué no ha podido ser antes.
Recibes en casa una carta desconcertante, te abruman con mensajes de móviles que ya no recordabas, pero ya estás decidido. Tú has sido el que apostó desde el principio porque todo fuera bien, confiabas en la promesa de ser libres, pero juntos. Al final, piensas que todos son igual y se trata de aprovechar la coyuntura para sacar algún beneficio.
Sé que lo habéis adivinado. Después de toda una vida con el color verde, ahora el naranja no me sentaba nada bien. Ni descuentos, ni el móvil que necesitaba, ni ningún otra ventaja. Total, fue llamar a la competencia y todo cambió. Prometen solventar en cinco minutos lo que tu has intentado arreglar en más de un año y por ahí no paso. Si es así ¿por qué tan tarde? Te cambian el móvil por cero euros, te prometen un descuento de hasta el 40 por ciento en los próximos seis meses, una promoción de números frecuentes sin coste también para el próximo semestre. Sólo se trata de firmar el documento de cancelación del proceso de portabilidad, pero ya es muy tarde. Gracias Javier Padrón por haberlo intentado, pero ya era demasiado tarde.