El Barça necesitaba un partido como éste, ante un equipo de verdad, con muchos recursos, para ponerse a prueba y se reencontró a sí mismo. Existían dudas sobre el rendimiento del equipo, pero las ha disipado a las primeras de cambio. Claro que queda mucho camino por recorrer, pero será un recorrido en el que el fútbol del Barça sólo hará que mejorar. ¿Mejorar en qué? En solidez defensiva sobre todo. La pareja de centrales no está al nivel del año pasado. Se vio anoche, donde Víctor Valdés se reinvidicó con tres paradas de gran mérito. Se comprobó una vez más que Motta no puede jugar en este equipo de salida y que ante equipos con mucho músculo, Edmilson es el jugador ideal (Ya sabéis mi teoría: Si no hay músculo, con los tres pequeños tenemos de sobra). Zambrotta no se atreve a irse hacia adelante, sólo lo hizo una vez, en una magnífica jugada de Messi; y Sylvinho está mejor que Gio como Iniesta, que está un escalón por encima de Xavi.
El partido sirvió para volver a ver al Deco de las grandes ocasiones (!Cuánto necesitaba un partido así!), para constatar que la recuperación de Ronaldinho va por el buen camino, que Messi es un 'crack' mundial y que Gudjohnsen, si presiona arriba, también puede resolver arriba.
En suma, en uno de los partidos más espectaculares que he presenciado en el Camp Nou en los últimos tiempos, el Barça volvió a creer en sí mismo y la Europa futbolística comprobó que Chelsea y Barça, Barça y Chelsea son los mejores de largo.
Ahora, si se confirman estas sensaciones, el equipo de Rijkaard no debe tener problemas para clasificarse, dos victorias (Levsky y Werder) y a octavos de final.

La foto es de AP.