Alex Grijelmo, el presidente de la Agencia EFE, anunció que por primera vez en los 67 años de historia, la Agencia conseguirá beneficios, exactamente 150.000 euros en el resultado de este año, todo un récord para una empresa que siempre ha sido deficitaria, en ocasiones por la mala gestión de los rectores, en otras por el ninguno del gobierno de turno, que según su conveniencia, aliviaba o empobrecía la cuenta de resultados.
Grijelmo, como periodista que es, ha elegido el momento y el auditorio adecuado, el Fórum Europea, para anunciar esta buena noticia. Asegura que con estos números se cumplen los tres objetivos que asumió al hacerse cargo de la dirección de la empresa: la independencia informativa, la difusión y defensa del idioma español y la rentabilidad económica.
Cuando se hizo cargo de EFE (2004), Grijelmo dice que la Agencia perdía 4,5 millones en su cuenta de explotación. Ahora asegura que se ha demostrado que "una empresa pública no tiene por qué ser deficitaria por definición", así como que "puede mejorar su resultado sin que ello signifique empeorar su producto ni su competitividad".
EFE había vivido durante muchos años a espaldas de la realidad, en una indefinición del proyecto, era un juguete en manos de los políticos, al que nunca se había respetado ni desde las altas esferas ni desde sus clientes, que son todos los medios de comunicación del país, de hecho EFE aún tiene que luchar a diario porque se le dé crédito a sus informaciones, algo que no ocurre en otros países, donde los textos de AP, Reuters, France Presse o de ANSA son un sello respetado por todos los medios de comunicación mundiales o locales.
Lo curioso del caso es que en únicamente dos años y con un EFE por medio, EFE ha sido capaz de generar beneficios, nada que ver con RTVE que pierde 600 millones de euros anuales y tiene una deuda de 7.100 millones de euros. ¿Alguien se imagina cualquier sería el potencial actual de EFE si se hubiera gestionado bien desde el principio?