De un año a otro, de Madrid a Londres, de Mamma Mía a Mary Poppins, pero compartiendo buenas sensaciones con los Simpson, míticos personajes con motivaciones y preocupaciones parecidas a las de los Gusos.
Hacía 15 años que no estaba unos días en Londres, desde aquel mayo del 92 cuando el Barça levantó en Wembley su primera Copa de Europa. La ciudad la vi muy cambiada, para bien. Siempre pienso que si los políticos no tienen iniciativas lo que tienen que hacer es copiar y Londres es un modelo para ello. Por ejemplo, en el acceso de vehículos privados al centro de la ciudad, restringido por un peaje duro (7 libras), lo cual permite acudir en coche propio sólo en caso de extrema necesidad. Se demuestra que con una buena red de autobuses y metro se puede llegar a cualquier parte.
Tuvimos suerte con la ubicación del hotel, a unos 150 metros del British Museum, y de poder movernos a pie por el West End. El motivo del viaje no era otro que disfrutar de la ciudad, 'shopear' en lo posible y ver un musical. Fue imposible comprar entradas para "Sonrisas y lágrimas", pero acertamos plenamente con Mary Poppins.

Nos sorprendió la calidad del montaje, la perfecta interpretación, la música en directo y la composición final. Espectacular el vuelo de la Poppins con su paraguas por en medio del teatro, impresionante el número de claqué con los deshollinadores y el mítico de "supercalifragilísticoespialidoso".
A ver qué se nos ocurre para el año próximo. Se admiten sugerencias.