Cuando vio la posibilidad de viajar a Corea del Norte, en verano de 2004, no se lo pensó dos veces. Tiempo atrás, el periodista Roger Mateos había entrado en contacto con la Asociación de Amistad con Corea del Norte y descubrió que su presidente era un catalán: Alejandro Cao de Benós. Eso le facilitó la tarea.
Mateos estuvo doce días junto con otras 23 personas, cinco de ellas también periodistas, en diferentes ciudades norcoreanas, en una expedición bautizada como "Marcha Internacional por la Paz y la Reunificación Coreana", iniciativa con la que el régimen de Pyongyang mostró la cara más amable de su país para protegerse de los ataques mediáticos.
Toda aquella experiencia la ha volcado en "El país del presidente eterno" (Milenio). Explica que todo fue una gran montaje de cara a la galería. Detalla que vivió impresionado desde el principio. Las prohibiciones (nada de propaganda imperialista, nada de pornografía, respecto máximo al líder) se sucedieron y el gran recibimiento (4.000 personas en una plaza en la que tuvieron que desfilar con pancartas de apoyo al régimen) le situó en el punto exacto de donde se encontraba.
Viajaron por la zona centro y sur, donde le llamó la atención las enormes medidas de seguridad existentes en la frontera con sus vecinos los surcoreanos.
Le gusta definir Corea del Norte como "un país envasado al vacío". Sin teléfono, sin internet, con una única televisión -los televisores están programados para impedir que se puedan ver otros canales- y con restricciones hasta para hacer las fotos en los exteriores, Roger Mateos se sirve de la acusación por parte del régimen de "espionaje" a uno de los periodistas que viajaron con la expedición para redondear una interesante fotografía de un país desconocido.
Dentro de ese cúmulo de sorpresas continuadas, Mateos explica que Corea del Norte es el "único país del mundo" cuyo presidente es un fallecido (Kim Il Sung), el creador de la Corea comunista y cuyo hijo, Kim Jong Il, el querido líder, dirige los destinos del país, pero no tiene el título de presidente que le concedió 'ad etérnum' a su padre.