Intuye Rijkaard que el triunfo logrado ante el Nástic puede ser "una victoria fundamental" para el futuro del equipo. Destaca que su equipo está primero a pesar de las lesiones e intuye que en el futuro recuperando a los que faltan (Eto'o y Messi), su equipo seguirá creciendo.
Es una teoría, un buen apunte del tipo que más y mejor conoce los entresijos del vestuario culé, pero a los aficionados de a pie y a los tribuletes las sensaciones no son buenas, nada que ver con las que desprendía el equipo en las dos últimas campañas.
Y es que es difícil volver a los hábitos proletarios cuando uno se ha acostumbrado a las exquisiteces del caviar. ¿Y por qué tantas dudas? Se pueden apuntar diferentes cuestiones, pero para mí todo se circunscribe a la preparación física y a la cuestión anímica.
Físicamente, después de los esfuerzos del equipo a causa de la falta de efectivos, los futbolistas del Barça llegan muy justos. Sus piernas están pesadas y sus conexiones neuronales tampoco están rápidas, tiemblan pensando en el calendario que les espera en las próximas semanas.
Hay jugadores que están iniciando un nuevo ciclo de preparación (caso de Ronaldinho) y otros a los que les falta confianza (como a Márquez). Por eso, Rijkaard ha decidido que a falta de buenas ideas, siempre le queda blindar al equipo y por eso ante el Nástic probó una defensa nueva (sólo repitió Puyol) para buscar fiabilidad.
Eso sí lo consiguió. Queda por saber si fue por la inconsistencia del Nástic o por el carácter resolutivo de los zagueros, que fue la única línea que se salvó en el partido contra los tarraconenses, el peor que he presenciado del Barça, desde aquella nefasta primera vuelta en el debut de Frank Rijkaard.
Me resulta preocupante el estado de Rafa Márquez. El mexicano no anda fino. Lo demostró en Getafe, cuando regaló el tanto a los locales, lo certificó frente al Espanyol, pero ya lo había apuntado en otros encuentros. ¿Alguien recuerda el 2-2 logrado por Drogba en el tiempo añadido del partido en el Camp Nou?
Puyol tampoco está fino, pero gana en seguridad si su pareja en el eje defensivo se la ofrece, por eso, con Thuram, parece más arropado. En cuanto a Thuram, su principal problema fue que cuando jugó de titular en el Bernabeu, se comió un centro en el minuto 2 que permitió marcar a Raúl. Desde entonces, Rijkaard le ha hecho la cruz del gato.
Lo más caótico de la defensa son los laterales. Cinco pueden actuar en esta posición: Zambrotta, Belletti, Gio, Sylvinho y el asimilado Oleguer. El italiano es el único que puede jugar por la derecha y por la izquierda (como ante el Nástic), pero no se parece en nada al jugador que firmó un magnífico Mundial. Belletti, el alocado Juliano, vive de las rentas de aquel gol de París, ofrece profundidad por la derecha, pero falla mucho en las coberturas.
Oleguer es el tercero en la lista de laterales derechos. Si lo quieres alinear ahí tiene que ser para marcar a un extremo que no sea rápido. Puede mantener bien la línea, pero se prodiga poco en ataque.
¿Y por la izquierda? Para mí entre Gio y Sylvinho no hay color. Me quedaría siempre con el brasileño. Disciplinado, buen marcador y además se entiende mejor con Ronaldinho. Sin embargo, Gio es el preferido de Rijkaard, a pesar de que en ocasiones anda tan despistado como Belletti.
Los dos mediocentros defensivos: Edmilson y Motta están en un estado de forma desastroso. Ahora juega Edmilson, pero cuando lo ha hecho Motta, el resultado ha sido parecido. La diferencia entre uno y otro está en la colocación y en el caso de Motta siempre hay que cruzar los dedos para que no le expulsen, porque las entradas a los contrarios siempre son desproporcionadas. Creo que ha llegado el momento de darle un giro a la situación y con vistas a los partidos importantes de la temporada, poner a Márquez en esta posición.
Para los dos puestos de centrocampistas defensivos, las tres opciones disponibles (Xavi, Deco e Iniesta) tampoco están en su mejor momento. Iniesta ha empezado muy bien y particularmente es el que está más en forma de los tres, sin llegar al nivel que tenía hace unas semanas. Xavi no es el que era y Deco me preocupa. Se borró del primer partido del año en Getafe al forzar una amarilla absurda frente al Atlético de Madrid, una lesión muscular le impidió jugar en Copa y cuando ha vuelto (Nástic) tampoco se le ha visto bien.
Delante, más dudas. Giuly juega porque nadie más puede jugar como extremo derecho y Ronaldinho, porque Rijkaard no quiere crearse un problema gratuito si lo deja en el banquillo. El brasileño es una sombra del que fue. No desborda, no tiene confianza, pierde muchos balones y, encima, es incapaz de ayudar en las marcas. Lo demostró ante el Espanyol -una pérdida suya permitió el 2-1- y frente al Nástic volvió a quejarse de una falta mientras los de Paco Flores montaban una contra.
A Ronaldinho le falta frescura. Seguramente es un problema de preparación física, pero después de tres semanas sabáticas, no ofrece buenas sensaciones.
El único que se salva de la plantilla es el 'Pibito' Saviola. Javier siempre va a contracorriente, llegó al Barça supervalorado siendo un futbolista juvenil, con un contrato de 'crack' mundial, gracias a la generosidad de Joan Gaspart, y en un mal momento del equipo.
Cuando llegó Rijkaard, después de una reunión de Ferran Soriano con Adolfo Cabreza Brizuela, representante del jugador, Saviola ya sabía que si no se rebajaba el sueldo, difícilmente iba a vestirse la camiseta azulgrana, pero el mundo da muchas vueltas (Mónaco, Sevilla) y ahora está en el momento y el lugar oportuno.
7 goles en 4 partidos, 11 desde que empezó la temporada. Está en racha y por eso tiene que jugar. No soy saviolista, sino de los que piensa que si aprovechas las oportunidades, el puesto tiene que ser tuyo. ¿Gudjohnsen? Ha rendido en algunos partidos a buen nivel y por eso Rijkaard lo ha mantenido en el equipo, aunque ahora, como dicen sus compañeros de plantilla, "hay que aprovechar el momento de gracia de Saviola".

La foto es de AP.