Me envía Alberto un correo en el que sequeja del respaldo que ahora Miss Cantabria está recibiendo del Gobierno, del ejecutivo cántabro y de diferentes asociaciones y dice que "todo es muy hipócrita, muy poco coherente", algo inherente a "este dichoso país".
Explica que en ese tipo de concursos "menosprecian todos los valores de una mujer" y en los mismos "impulsan sólo y exclusivamente el físico"
Asegura que se ha leído las trece bases del concurso y que habría que protestar por cada una de ellas. Además, se pregunta: "¿Qué pretende con su denuncia? Arreglar la moral de un país? Restablecer la ética de un concurso?".
Entiendo en el fondo lo que dice Alberto, pero no lo comparto. Por el mero hecho de participar en un concurso de este tipo, no tienes que dejar de denunciar situaciones ilegales, alegales o anticonstitucionales. Ella ha intentado aprovecharse de una situación y cuando la cosa se ha torcido la ha denunciado, ¿qué hay de censurable en todo ello?
Otra cosa es el papel de los políticos. Esto sí que son cada vez más hipócritas, viven alejados de la realidad y se apuntan al circo populista.