Me gustaría poder ser optimista, pero no encuentro motivos. El equipo no me inspira confianza, no es el del año pasado, pero es cierto que el partido de esta noche es de los grandes, de esos en los que los 'cracks' mundiales que tiene el Barça deben aparecer y a eso me acojo. Es el orgullo del campeón, el que se quedó en la caseta del Sánchez Pizjuan el sábado pasado. Ha llegado el momento de mirar hacia adelante, porque si no el equipo puede caer víctima de su ansiedad. ¿Cómo salir en Anfield convencido de la victoria si se recuerdan los partidos perdidos este año ante rivales de empaque?

Rijkaard debe salir a jugársela, no queda otra. Debe calcar el planteamiento de La Romareda y tener mucho cuidado con la velocidad de Bellamy, especialmente cuando éste se mueva por la banda izquierda, feudo de Oleguer y dominio de Riise.

Apuesto por el 3-4-3 con los jugones en el centro y Márquez y con la tripleta R(onaldinho) E(to'o) M(essi) delante. Con esos tres jugadores, el Barça no ha perdido nunca, pero hoy no se trata de eso, sino de ganar, de firmar una gesta y de hacerlo en Anfield. ¿Un partido para la gloria o el principio del fin?

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