!Qué grande, Messi! A partir de hoy, este 3-3 será para siempre el partido de Leo, que estuvo tremendo, se echó el equipo a sus espaldas y evitó una derrota segura. La expulsión de Oleguer Presas fue determinante para la suerte del partido, porque hasta entonces y a pesar de los errores iniciales, el fútbol lo puso el Barça y sólo los dos regalos (Thuram y Oleguer) iniciales le impidieron adelantarse en el marcador.
La lectura del partido es simple. El Barça ya no puede fallar más y si está en esta situación, es por errores propios, después de haber errado más de la cuenta, especialmente ante los rivales de empaque.
Tal y como ha ido el partido, el empate es un magnífico resultado, pero en el ánimo culé quedará el mal regusto de haber perdido una magnífica ocasión para sentenciar al Real Madrid.

La foto es de AP.