Como no teníamos suficiente con el trabajo que de por sí ya da un Mundial de Natación. Ahora aparece la inevitable información de L'Equipe en la que señala directamente al dopaje de una gran estrella, en este caso del retirado Ian Thorpe. El australiano habría dado positivo por testosterona en un control realizado en mayo de 2006. Se me ocurren varias cuestiones. ¿Por qué se ha tardado 10 meses en gestionar este positivo? ¿Qué necesitad tenían Thorpe de utilizar una sustancia prohibida seis meses antes de retirarse? Como no puede ser de otra manera, todos los estamentos deportivos australianos han salido en defensa de su campeón, quien ofrecerá su versión hoy mismo.
Por cierto, esperpéntica la actuación de la FINA en este caso. La rueda de prensa fue caótica. Dirigida por el vicepresidente, el sudafricano Sam Ramsany todo fue un cúmulo de despropósitos. No consiguieron dar una explicación clara de porqué habían tardado tanto en pedir explicaciones a la Agencia Australiana Antidopaje (ASADA) ni tampoco la razón por la cual se han decidido a acudir ahora al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) de Lausana (Suiza).
Da mucho que pensar sobre el papel de las federaciones internacionales, cuando están dirigidas por representantes de países con nulo peso específico. La FINA está presidida por un argelino y en su Bureau Central figuran un uruguayo, un luxemburgués, un neozelandés y un sudafricano.
Suerte, que todavía queda el humor para explicar la situación. En este caso del caricaturista del periódico australiano The Age.