Llevar la autogestión a determinados ámbitos es un ejercicio complicado. En una empresa, inmediatamente pensaríamos en una cooperativa; en el fútbol, al Real Madrid de Luis Molowny. Llama la atención que ahora se reclame "mano dura" por parte del equipo técnico del Barça, cuando en todo este tiempo, las cosas se han hecho de otra manera. Rijkaard no es un policía, no le gusta ejercer de "poli" y con la marcha de Henk Ten Cate desapareció la figura del "poli malo" existente en el banquillo. Si Rijkaard considera que gran parte del éxito del equipo ha sido la capacidad para gestionar los conflictos, entiende que ahora no es el momento de dar marcha atrás.
No hay que reclamar que se esté más encima de la plantilla, cuando precisamente los futbolistas han demostrado que la suma de egos, paradójicamente, dan como resultado un colectivo, que si bien no era solidario, sí que aunaba esfuerzos para beneficio propio y del grupo.
Si salvo en el primer semestre como entrenador, cuando las consignas y hasta el libro de estilo de cómo debía jugar el equipo se las daban desde la directiva, Rijkaard se había mostrado como un técnico inseguro y servil, con el paso del tiempo ha ido ganando credibilidad.
A Rijkaard se le pueden criticar muchas decisiones. Para mí, la principal que no ha sabido renovar el equipo en el momento oportuno (a finales de la temporada pasada) y que se han producido renovaciones muy discutibles de jugadores (Belletti, Gio, Sylvinho..), pero no se le puede pedir ahora mano dura, porque ha quedado demostrado que ese método, ni ahora ni nunca, ha funcionado en Can Barça.
Ha llegado la hora de la verdad para el equipo y también para el entrenador. En los últimos meses, Rijkaard se ha distanciado de los 'cracks', parece un poco cansado de los divismos y dejó que ellos mismos solucionaran los problemas como ocurrió con la bomba Eto'o y las declaraciones de Ronaldinho.
Intuyo que el holandés está apurando sus últimas semanas en el club y desea hacerlo de la mejor manera posible. Sabe desde hace meses que Ronaldinho está saturado de partidos y que tendría que haberle dado más descanso, pero el calendario y el equipo no estaba para muchas alegrías.
Ahora pedirá a sus jugadores un último esfuerzo. De momento, acaba de decidir que Ronaldinho, después de no haberse entrenado durante toda la semana con el grupo, no juegue contra el Mallorca ni la ida de la Copa ante el Getafe . Espera tener a su gran estrella a punto para el último esfuerzo.



13 abr 2007 | 12:25 PM
Rijkaard, en mi opinión, nunca ha sabido sobrellevar el peso de los cracks y es por ello que les ha dado mucha libertad. Pero eso no es nuevo. Ahora, cuando por orden de su hermano, Ronaldinho le echa un pulso a la directiva para que ésta mueva ficha facilitando su huida, cuando Deco ha llevado al límite su indisciplina en el vestuario y cuando Eto'o se ha desmadrado con una lesión que ni se creen sus compañeros, el entrenador ha quedado tan en fuera de juego que sólo suspira con acabar la temporada lo mejor posible y marcharse.
Yo no creo que Ronaldinho esté saturado de partidos, más bien pienso que le han subido, entre todos, los humos a la cabeza para dejarle hacer lo que le viene en gana y así se ha llegado a esta situación.
13 abr 2007 | 12:35 PM
Rijkaard siempre se sintió al principio el hermano mayor de sus jugadores y les defendió, pero es cierto que últimamente se le ve superado, seguramente tiene que ver la falta de Ten Cate, que dirigía un poco el tráfico. Al margen de que que Ronaldinho pueda estar buscando su salida (algo que nunca conseguirá mientras Laporta sea presidente, ya que para él sería el más grande de los fracasos), creo que está saturado de partidos, porque no hizo una buena pretemporada, tuvo que dar el do de pecho con las lesiones de Eto'o y Messi y le falta la frescura del año pasado. Lo de Eto'o cae por su propio peso, todo el mundo sabía como era antes de ficharlo, y en cuanto a Deco a vuelto a las andadas. La decisión es compleja. ¿Venden a los tres? ¿Mantienes a uno, a dos? ¿A qué entrenador fichas? Creo que estaremos entretenidos en los próximos meses, porque con independencia de los resultados, lo que está claro es que estamos viviendo los últimos partidos de Rijkaard en el banquillo azulgrana.