Me voy a regalar una canción, un relato de mi idolatrado Cortázar, mejor aún, un videorelato del padre de los cronopios. Me obsequiaré con el gol que nunca olvidaré, me emocionaré viendo de nuevo "La vida de los otros", sintiendo cerca a mis tres niñas. Se me hará un nudo en la garganta ante la belleza en cualquiera de sus formas, ante la gracilidad de ese plié, frente a una sonrisa furtiva de mi gruñona favorita y ante tus ojos. Volveré a sentirme feliz por vuestra amistad, por contemplar el paso del tiempo a vuestro lado. Me podría regalar un poco más de tranquilidad, pero no puedo, porque ese no sería yo. Prometo mantenerme fiel a mí mismo, ser cada vez más yo y sentirme tan a gusto conmigo mismo como hasta ahora. No ansío nada más, no pido más. Gracias por el nuevo día.