
Me cuentan que en Cataluña no hemos tenido suerte con los últimos consellers de Educación. Por una razón o por otra, cada uno ha intentado imponer su criterio sin atender más que a una ensalada de leyes (LOE, LOGSE), dependiendo el partido que las elaboraba. Malos tiempos corrieron con Carme-Laura Gil , que hizo oídos sordos a los profesores, impuso su criterio,
teniendo o no razón, y fracasó en el talante negociador con todos los sectores: padres, alumnos y profesores.
Tampoco las cosas fueron mejor con Marta Cid , quien se hizo cargo de Educació después de Josep Bargalló "ascendiera" a 'conseller en cap' por el asunto Carod Rovira. Cid, procedente del mundo de la educación, como Gil, apostó por la "integración en el aula", es decir todos juntos y revueltos, alumnos con diferentes problemáticas, la democracia en el aula, un concepto que no funcionó ni para los más listos ni para los más tontos ni para los de la clase media del aula.
Pero el actual ha batido todos los récords. Ernest Maragall , el tete, el hermano de Pasqual, ha demostrado que los Maragall, Joan al margen, tienen una peculiar visión de la vida, que se resume en "soy un tipo genial y digo cosas geniales" o "no tengo ni idea, pero también soy un tipo genial".
Y sino aquí tenéis una frase pronunciada en un programa radiofónico:
"Eso de que 25 ó 30 chicos de 12, 13, 14 ó 15 años pensemos que pueden seguir estando una hora seguida quietos y callados en una aula, escuchando lo que les explica un señor que dice que lo sabe todo, ha pasado a la historia. Más bien tendríamos que ir aceptando que las cosas no son así, no tendrían que ser así".
La frase está entresacada de un artículo firmado por la irónica Empar Moliner en El País, de este texto .



29 jun 2007 | 08:04 PM
Cada día me gusta más la Moliner. Jo.
6 jul 2007 | 02:13 AM
Es que Empar Moliner es la mejor.
Lei el artículo en su momento y no tiene desperdicio.
Si Ernest Maragall cree que los profesores no pueden esperar que los alumnos atiendan en clase quietos y callados entonces ¿a que viene seguir con la misma educación? Habria que ser consecuentes y cambiarla. Una educación donde los alumnos hagan lo que ellos quieran, se levanten cuando quieran, canten si les apetece o salgan a pasear por el patio si lo encuentran conveniente.
¿Cómo conseguir educar a los chavales de este modo? Ah, la solución que la de el genio de Ernest Maragall.