Ulrich Muhe, 54 años, ha muerto de un cáncer de estómago. Siempre lo tendré en mi mente a raíz de la excelente interpretación en "La vida de los otros" del capitán Gerd Wiesler, un oficial de la Stasi, de la policía secreta del régimen comunista de la antigua República Democrática Alemana.
Le encargan espiar a un dramaturgo (Greg Dreymna) y a su pareja, la actriz Christa-Maria Sieland (Martina Gedenk). A partir de ese momento, asistimos al proceso de humanización de Wiesler, con una interpretación impecable y un final conmovedor.
Ahora que Mühe ha muerto descubro que parte de "La vida de los otros" lo vivió en primera persona. Nacido en Walbeck, se formó como actor en la escuela de teatro "Hans Otto" de Leipzig y estuvo en plantilla del Teatro Nacional de Berlín.
Se casó con la actriz Jenny Gröllmann, quien durante años informó a la Stasi de las actividades de Mühe: un extenso informe completado por diferentes colegas de profesión del actor.
La sensibilidad con la que Ulrich Muhe interpretó a Gerd Wiesler no fue únicamente un magnífico ejercicio actoral, sino también un reflejo de lo que fue su vida, una obra de arte en cada mirada, en cada silencio...



25 jul 2007 | 07:57 PM
Me encantó esa película y el tio lo hace de puta madre.
Un gran pérdida.
26 jul 2007 | 09:06 AM
Como es la vida, una persona desconocida para muchos que gracias a una película, de las mejores de los ultimos años a mi entender, se había colado, por mérito propio, entre los personajes dignos de hablar de ellos en las típicas conversaciones sobre cine que tenemos los amigos, creo que el mejor homenaje que se le puede hacer es seguir hablando de su espléndido trabajo y de los sentimientos que transmitió.
Carpe diem.
26 jul 2007 | 12:51 PM
@Pablito: Particularmente para mí fue una gran sorpresa.
26 jul 2007 | 12:52 PM
@Homer: Es una de las mejores películas que he visto últimamente. La escena final llenó de lágrimas mis ojos.
4 ago 2007 | 05:15 PM
Vi la película a través de Guso y la verdad es que es muy grande. Demuestra que no hace falta gastar demasiado dinero ni hacer explotar seis coches para crear buen cine.